viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si acaso traspasara el umbral de tu mirada,
espantando la niebla, casi espuma,
que envuelve como dermis tu vista envenenada.
Si pudiera abrir tus ojos de fruta madura.
¿Recordarías la edad que te erigió mujer?
¿El deseo que el invierno celoso cercenó?
¿El calor que dilató tu cintura al llover?
¿El otoño pardo que tu piel desdibujó?
Nadie contesta a las cuestiones en la hora bruja,
se resuelven andando sobre sueños en abril.
Es algo que aprendí de un reloj y sus agujas:
- Gira, gira ... No llegarás lejos ... tarde sí.
Si acaso yo te untara de amapolas los labios
¿Besaría tu boca con mi idioma insolente?
¿Donaría mi historia al recuerdo sin agravio,
sólo vertiendo en letras un sendero silente?
Nadie responde a las preguntas que hace el espejo.
Es algo que aprendí oyendo mi voz al pecar.
Flota mi sombra en cenizas, en tenue reflejo,
como un alma calcinada en las aguas del mar.
espantando la niebla, casi espuma,
que envuelve como dermis tu vista envenenada.
Si pudiera abrir tus ojos de fruta madura.
¿Recordarías la edad que te erigió mujer?
¿El deseo que el invierno celoso cercenó?
¿El calor que dilató tu cintura al llover?
¿El otoño pardo que tu piel desdibujó?
Nadie contesta a las cuestiones en la hora bruja,
se resuelven andando sobre sueños en abril.
Es algo que aprendí de un reloj y sus agujas:
- Gira, gira ... No llegarás lejos ... tarde sí.
Si acaso yo te untara de amapolas los labios
¿Besaría tu boca con mi idioma insolente?
¿Donaría mi historia al recuerdo sin agravio,
sólo vertiendo en letras un sendero silente?
Nadie responde a las preguntas que hace el espejo.
Es algo que aprendí oyendo mi voz al pecar.
Flota mi sombra en cenizas, en tenue reflejo,
como un alma calcinada en las aguas del mar.
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