SONRISA
Poeta adicto al portal
Imponentes se abren en el horizonte,
rompiendo la oblicua capa, de la noche fría
rayos de luz felinos, con los que vida engendra
sobre las cumbres heladas de la cordillera Andina;
acompaño la incertidumbre y la tristeza
con el aroma dulce, de un café que me cautiva,
vuela mi espíritu en esa alba de paz, clara y serena
añorando otras épocas, en mi niñez y la familia reunida;
se evaden los silencios en esta madrugada
como aves asustadas con la insurrección impía,
murmullos de voces, seres agobiados se desplazan
con pasos vigorosos, peregrinos a la luz de un nuevo día;
me hallo en el atrio de su morada umbrosa
y percibo el arrullo de su respiración tranquila,
en esencias diseminadas, su cabellera argentada
y su rostro reposado yace tibio, bajo la manta florecida.
¡Madre querida! En tu sueño aletargado,
vuelves al campo con tus hijos, historia recorrida,
tu casa en la ladera, hermoso Nicolás que te convida,
tu partida, espera, el amor te retiene y sonríes adormecida.
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