A UNA MUJER DE LINDOS CABELLOS
Ese tálamo dorado que es tu pelo
es perfume, es malvasía, es ambición,
es embrujo enamorado y es pasión,
es tocado de sedoso terciopelo.
En el alma no me queda ya consuelo
sino heridas de un sangrante corazón
que ha perdido toda suerte de ilusión,
y mis ojos lloran lágrimas de hielo.
¡Qué terrible sensación es la impotencia
de saberse por tus labios ignorado,
temeroso de una inútil existencia!
¿Qué tendrás en tu cabello alborotado
que me sume en dolorosa penitencia...?
Y un jilguero me contesta alborozado.
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