Sofia Castelluccio
Poeta recién llegado
En el corazón de la realeza,
la pobreza es de oro, el llanto es de perlas.
Tu nudo me sujeta a mil años de condena.
Silencio la espera, palabras de carne y dulces cadenas.
El rechazo suena como gatos en el tejado,
Saboreando la noche, afilando sus maullidos.
Mis palabras no siguen el horizonte de nadie,
Secuestro tu alma y la ato al olvido.
Eucalipto de sueños, burbujas de viento.
Cada abrazo que doy, al universo entero,
Flota en mi espacio, revienta en el eco.
Las raíces de la historia, sumergidas en mi mente.
Mi ser interior, es tierra fértil,
Donde cultivo mi paciencia y trabajo mis sentidos.
Pero no encuentro la luna, la luna se fugó,
Para regresar con espadas enterradas de la vida sin equilibrio.
He formado escamas en mi corazón,
De tanto rasgar los sentimientos y querer encajar.
Fui torpe al querer envenenar,
mi razón con un millón de mentiras.
Quizás el desprecio sea una carga fácil de sobrellevar.
Camino solitaria en mi compañía.
A mi derecha un ángel,
A mi izquierda su agonía.
Sin espadas, sin artimañas, solo yo.
Simple y llano como esta sinfonía.
La fatiga se dibuja en los ojos de mi madre,
Se me hace imposible creerlo, porque de ahí surgió mi vida.
Ella es fuerte y nunca pisa las espinas.
Pero llega la sombra, de quien debería protegernos.
La espanta, la hiere, nos destruye.
Sobrevive, renace, es como el sol de cada día.
Me desconcierto con tantas voces,
Estrategias de ironía.
Libido emocional, mi aventura es escapar en una poesía.
Blasfemia anidando en el seno de ambigüedad,
cada crítico nítido, es un estropajo de prejuicios.
Arriba la abundancia, en sus lenguas el fastidio.
Mi tercer ojo enredado en las rocas.
Mi visión cautelosa, como el ritmo de un león tras su presa.
La revolución en mi boca, estatus quebradizo,
Sociedad agrietada, lucero de rosas perplejas.
Hasta aquí llego mi alma,
Hoy mi cuerpo avanza tres cuadras y encadeno mi respiración.
No conseguí la paz entre lo carnal y la razón.
Qué pena no poder oír tu llanto,
Que pérdida de tiempo ver resonar tu voz.
Acaparo lo de hermanos, mi familia, se desintegró.
la pobreza es de oro, el llanto es de perlas.
Tu nudo me sujeta a mil años de condena.
Silencio la espera, palabras de carne y dulces cadenas.
El rechazo suena como gatos en el tejado,
Saboreando la noche, afilando sus maullidos.
Mis palabras no siguen el horizonte de nadie,
Secuestro tu alma y la ato al olvido.
Eucalipto de sueños, burbujas de viento.
Cada abrazo que doy, al universo entero,
Flota en mi espacio, revienta en el eco.
Las raíces de la historia, sumergidas en mi mente.
Mi ser interior, es tierra fértil,
Donde cultivo mi paciencia y trabajo mis sentidos.
Pero no encuentro la luna, la luna se fugó,
Para regresar con espadas enterradas de la vida sin equilibrio.
He formado escamas en mi corazón,
De tanto rasgar los sentimientos y querer encajar.
Fui torpe al querer envenenar,
mi razón con un millón de mentiras.
Quizás el desprecio sea una carga fácil de sobrellevar.
Camino solitaria en mi compañía.
A mi derecha un ángel,
A mi izquierda su agonía.
Sin espadas, sin artimañas, solo yo.
Simple y llano como esta sinfonía.
La fatiga se dibuja en los ojos de mi madre,
Se me hace imposible creerlo, porque de ahí surgió mi vida.
Ella es fuerte y nunca pisa las espinas.
Pero llega la sombra, de quien debería protegernos.
La espanta, la hiere, nos destruye.
Sobrevive, renace, es como el sol de cada día.
Me desconcierto con tantas voces,
Estrategias de ironía.
Libido emocional, mi aventura es escapar en una poesía.
Blasfemia anidando en el seno de ambigüedad,
cada crítico nítido, es un estropajo de prejuicios.
Arriba la abundancia, en sus lenguas el fastidio.
Mi tercer ojo enredado en las rocas.
Mi visión cautelosa, como el ritmo de un león tras su presa.
La revolución en mi boca, estatus quebradizo,
Sociedad agrietada, lucero de rosas perplejas.
Hasta aquí llego mi alma,
Hoy mi cuerpo avanza tres cuadras y encadeno mi respiración.
No conseguí la paz entre lo carnal y la razón.
Qué pena no poder oír tu llanto,
Que pérdida de tiempo ver resonar tu voz.
Acaparo lo de hermanos, mi familia, se desintegró.