Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Contra mi pecho puse
tu corazón de hielo
en afán de entibiarlo
con mi corazón bueno;
y me helaste las ansias,
la fe y el sentimiento.
Cuando por fin ardiste
tu corazón de fuego,
no entibiaron sus llamas
mi corazón, ya gélido.
No importa, no te culpo;
Culpable fue mi anhelo:
Nunca quisiste darme
ternura ni tormento.
tu corazón de hielo
en afán de entibiarlo
con mi corazón bueno;
y me helaste las ansias,
la fe y el sentimiento.
Cuando por fin ardiste
tu corazón de fuego,
no entibiaron sus llamas
mi corazón, ya gélido.
No importa, no te culpo;
Culpable fue mi anhelo:
Nunca quisiste darme
ternura ni tormento.
Última edición: