Silencio Nocturno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yaneth - Silencio Nocturno
El silencio de la madrugada inquieta
Miro tus nebulosos ojos en la hoguera del tiempo
y percibo la epopeya del amor pletórico
que se eterniza en la fuente de las noches;
me transformo en Alfonsina cuando rozo
la magia de tu dulce sonrisa.
La presencia del mar te trae a mis brazos
y el rumor de las olas se vuelve beso en tus labios.
Descubro la libertad de tu mirada,
el fuego de tu vida, eterno en la mía.
Caricia que sentencia el verbo de tu cuerpo.
Me abrazo a los versos de Campoamor,
al sueño peregrino de los beduinos,
a la lluvia alcanforada de los recuerdos
y presiento en el silbido del viento tu voz.
Me acaricia tu respiración por los senderos
descalzos del desierto de mi alma
donde tus manos se hacen presentes en las mías
dejando sobre papel lacrado, la noche escrita.
Mi pluma conjura tu nombre en estrofas
que destilan soledad; miro la inmortal luna
que cuelga de una bóveda envuelta en un triste espejo
como un violín que suena apesadumbrado
por la ausencia del aplauso.
Cierro los ojos y mi pensamiento cerca de mi, te trae.
Eres la soledad de mi voz,
el silencio de la madrugada inquieta,
los pilares sagrados que sostienen
la sangre de mi corazón.