MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Me prohíben
Me prohíbe el orgullo, cercar la niebla,
alzar el vuelo a los brazos del ensueño,
aparear entre las mariposas en la distancia
para cantar en respuesta de la noche,
despoblando el elixir de su mirada,
aprisionada en su incalmable sonrisa.
Las tardes pasadas, pintan su sonrisa,
que se esconde débil en la ligera niebla,
privándome de él, de su indócil mirada
que serena, se olvida de un ensueño
sobre gemidos que aturden a la noche
que rompen los mares de la distancia.
Me prohíben, su voz en la distancia,
solo murmura el ajuar de su sonrisa,
que escrupulosa acordona una noche
entre las amapolas y la fría niebla,
que se desnuda en cada fiel ensueño
donde el azoro pierde la tibia mirada.
Batallo con la dejadez de su mirada,
que entristece la caricia de la distancia,
que aprehende el rumor de un ensueño,
que no compensa con una frágil sonrisa
un amanecer esplendente sin la niebla,
besando a tiendas la olvidada noche.
Me privan de inocencia por la noche,
ahogan indeseablemente su mirada.
Se niega al amor, en un manto de niebla
en los desencantos de la distancia,
trazando trechos innegables en su sonrisa
con la voz a tiempo apagando el ensueño.
Sus labios se cierran a este ensueño,
lo llamo mudamente, asaltando la noche,
persiguiendo virtuosa su oculta sonrisa,
sobre la vehemencia de su mirada
sin esperar que nos separe la distancia
que a veces nos desnuda con su niebla.
Me prohíben nombrarle, en una niebla,
me niegan mis ojos, sentir su mirada
y me siento aún amada por su sonrisa.
Marián
Φ
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