9.69.- Me prohíben... (Sextina)

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
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Me prohíben


Me prohíbe el orgullo, cercar la niebla,
alzar el vuelo a los brazos del ensueño,
aparear entre las mariposas en la distancia
para cantar en respuesta de la noche,
despoblando el elixir de su mirada,
aprisionada en su incalmable sonrisa.

Las tardes pasadas, pintan su sonrisa,
que se esconde débil en la ligera niebla,
privándome de él, de su indócil mirada
que serena, se olvida de un ensueño
sobre gemidos que aturden a la noche
que rompen los mares de la distancia.

Me prohíben, su voz en la distancia,
solo murmura el ajuar de su sonrisa,
que escrupulosa acordona una noche
entre las amapolas y la fría niebla,
que se desnuda en cada fiel ensueño
donde el azoro pierde la tibia mirada.

Batallo con la dejadez de su mirada,
que entristece la caricia de la distancia,
que aprehende el rumor de un ensueño,
que no compensa con una frágil sonrisa
un amanecer esplendente sin la niebla,
besando a tiendas la olvidada noche.

Me privan de inocencia por la noche,
ahogan indeseablemente su mirada.
Se niega al amor, en un manto de niebla
en los desencantos de la distancia,
trazando trechos innegables en su sonrisa
con la voz a tiempo apagando el ensueño.

Sus labios se cierran a este ensueño,
lo llamo mudamente, asaltando la noche,
persiguiendo virtuosa su oculta sonrisa,
sobre la vehemencia de su mirada
sin esperar que nos separe la distancia
que a veces nos desnuda con su niebla.

Me prohíben nombrarle, en una niebla,
me niegan mis ojos, sentir su mirada
y me siento aún amada por su sonrisa.

Marián
Φ
 
Entre la niebla, las miradas y la sonrisa batallas tú o tu protagonista, azorada por lo que oculta o por lo que promete. Se presenta indócil tras la niebla, esta como algo que metaforiza la distancia entre ellos; se promete pero no se pierde la capacidad de doblegar esa mirada, hacerla dominada; y es un continuo repensar sobre el cómo lograrlo. Largo poema para el que se necesitarían las alas con que Ícaro huyó del laberinto; o sea, no se atisba la salida de esa mirada. Abrazos y feliz día, Marián.
 
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Me prohíben

Me prohíbe el orgullo, cercar la niebla,
alzar el vuelo a los brazos del ensueño,
aparear entre las mariposas en la distancia
para cantar en respuesta de la noche,
despoblando el elixir de su mirada,
aprisionada en su incalmable sonrisa.

Las tardes pasadas, pintan su sonrisa,
que se esconde débil en la ligera niebla,
privándome de él, de su indócil mirada
que serena, se olvida de un ensueño
sobre gemidos que aturden a la noche
que rompen los mares de la distancia.

Me prohíben, su voz en la distancia,
solo murmura el ajuar de su sonrisa,
que escrupulosa acordona una noche
entre las amapolas y la fría niebla,
que se desnuda en cada fiel ensueño
donde el azoro pierde la tibia mirada.

Batallo con la dejadez de su mirada,
que entristece la caricia de la distancia,
que aprehende el rumor de un ensueño,
que no compensa con una frágil sonrisa
un amanecer esplendente sin la niebla,
besando a tiendas la olvidada noche.

Me privan de inocencia por la noche,
ahogan indeseablemente su mirada.
Se niega al amor, en un manto de niebla
en los desencantos de la distancia,
trazando trechos innegables en su sonrisa
con la voz a tiempo apagando el ensueño.

Sus labios se cierran a este ensueño,
lo llamo mudamente, asaltando la noche,
persiguiendo virtuosa su oculta sonrisa,
sobre la vehemencia de su mirada
sin esperar que nos separe la distancia
que a veces nos desnuda con su niebla.

Me prohíben nombrarle, en una niebla,
me niegan mis ojos, sentir su mirada
y me siento aún amada por su sonrisa.

Marián
Φ



Si tuviera que elegir, no sabría que hacer: si ponerme de pie o arrodillarme, creo que con eso lo digo todo. Sin duda esta es una de tus mejores obras, Marian. Hoy el placer de disfrutar de tus letras ha sido inmenso.
Besos, abrazos y estrellas todas wapa poetisa.
 
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Me prohíben

Me prohíbe el orgullo, cercar la niebla,
alzar el vuelo a los brazos del ensueño,
aparear entre las mariposas en la distancia
para cantar en respuesta de la noche,
despoblando el elixir de su mirada,
aprisionada en su incalmable sonrisa.

Las tardes pasadas, pintan su sonrisa,
que se esconde débil en la ligera niebla,
privándome de él, de su indócil mirada
que serena, se olvida de un ensueño
sobre gemidos que aturden a la noche
que rompen los mares de la distancia.

Me prohíben, su voz en la distancia,
solo murmura el ajuar de su sonrisa,
que escrupulosa acordona una noche
entre las amapolas y la fría niebla,
que se desnuda en cada fiel ensueño
donde el azoro pierde la tibia mirada.

Batallo con la dejadez de su mirada,
que entristece la caricia de la distancia,
que aprehende el rumor de un ensueño,
que no compensa con una frágil sonrisa
un amanecer esplendente sin la niebla,
besando a tiendas la olvidada noche.

Me privan de inocencia por la noche,
ahogan indeseablemente su mirada.
Se niega al amor, en un manto de niebla
en los desencantos de la distancia,
trazando trechos innegables en su sonrisa
con la voz a tiempo apagando el ensueño.

Sus labios se cierran a este ensueño,
lo llamo mudamente, asaltando la noche,
persiguiendo virtuosa su oculta sonrisa,
sobre la vehemencia de su mirada
sin esperar que nos separe la distancia
que a veces nos desnuda con su niebla.

Me prohíben nombrarle, en una niebla,
me niegan mis ojos, sentir su mirada
y me siento aún amada por su sonrisa.

Marián
Φ




Se lee, raramente, al derecho y al revés, muy bonito. Y este no me es triste. Es como cruzando los límites, atravesando las paredes, rompiendo las reglas. Like it!
 

Me prohíben

Me prohíbe el orgullo, cercar la niebla,
alzar el vuelo a los brazos del ensueño,
aparear entre las mariposas en la distancia
para cantar en respuesta de la noche,
despoblando el elixir de su mirada,
aprisionada en su incalmable sonrisa.

Las tardes pasadas, pintan su sonrisa,
que se esconde débil en la ligera niebla,
privándome de él, de su indócil mirada
que serena, se olvida de un ensueño
sobre gemidos que aturden a la noche
que rompen los mares de la distancia.

Me prohíben, su voz en la distancia,
solo murmura el ajuar de su sonrisa,
que escrupulosa acordona una noche
entre las amapolas y la fría niebla,
que se desnuda en cada fiel ensueño
donde el azoro pierde la tibia mirada.

Batallo con la dejadez de su mirada,
que entristece la caricia de la distancia,
que aprehende el rumor de un ensueño,
que no compensa con una frágil sonrisa
un amanecer esplendente sin la niebla,
besando a tiendas la olvidada noche.

Me privan de inocencia por la noche,
ahogan indeseablemente su mirada.
Se niega al amor, en un manto de niebla
en los desencantos de la distancia,
trazando trechos innegables en su sonrisa
con la voz a tiempo apagando el ensueño.

Sus labios se cierran a este ensueño,
lo llamo mudamente, asaltando la noche,
persiguiendo virtuosa su oculta sonrisa,
sobre la vehemencia de su mirada
sin esperar que nos separe la distancia
que a veces nos desnuda con su niebla.

Me prohíben nombrarle, en una niebla,
me niegan mis ojos, sentir su mirada
y me siento aún amada por su sonrisa.

Marián
Φ


Preciosa sextina, querida Marián, llena de femineidad y dulzura,
franca expresión poética, que hace olvidar el cerrojo de las palabras rima,
para sentir la esencia de la palabra, en una de tus mejores obras;
un abrazo,
Eduardo
 
Sutil, tierno, melancólico y absolutamente bello este poema Marián. Una exquisita inspiración o realidad pero inconmensurablemente magnífico. Felicitaciones por esta gran obra, saludos poeta
 
Entre la niebla, las miradas y la sonrisa batallas tú o tu protagonista, azorada por lo que oculta o por lo que promete. Se presenta indócil tras la niebla, esta como algo que metaforiza la distancia entre ellos; se promete pero no se pierde la capacidad de doblegar esa mirada, hacerla dominada; y es un continuo repensar sobre el cómo lograrlo. Largo poema para el que se necesitarían las alas con que Ícaro huyó del laberinto; o sea, no se atisba la salida de esa mirada. Abrazos y feliz día, Marián.
siempre das en el punto exacto. Irrealidad. Abrazos piraño
 
Niebla, mirada y sonrisa. Esfuerzo por ver lo que la niebla de la distancia impide. En cambio nadie puede ocultar la luz de su sonrisa, que aún en la más densa niebla se vislumbra.

Mi sonrisa dejo contigo junto a merecidas estrellas.
Vidal
 
Estimada Marián, bellísimo poema, al cual no le falta nada, me han gustado muchas imágenes que han nacido de tus versos, con u final de amor.

Felicitaciones, todo mi afecto y un fuerte abrazo.

Hector A Villarruel.
 
Monumental y bellísima sextina, mi preciosa y amada quetzal, rebosante de sensibilidad y dulzura, de paisajes de amor y melancolía. Una auténtica delicia.
Besos miles, mi bella entre las bellas
 
Me sentí tocada, el orgullo como destruye, una presentación que se siente al leerla, muy buena.
Un beso querida amiga de letras
 
Me prohíben nombrarle, en una niebla,
me niegan mis ojos, sentir su mirada
y me siento aún amada por su sonrisa. QUE LINDO POEMA SONRIA ETERNA SALUDOS
 
[FONT=&quot]A veces pienso… que tú quieres que me infarte, jajaja
[FONT=&quot]Excelentes versos amiga, con ese toque sensual que alborota la imaginación
[FONT=&quot] Es un placer leerte
[FONT=&quot]Un abrazo poetisa
 
Si tuviera que elegir, no sabría que hacer: si ponerme de pie o arrodillarme, creo que con eso lo digo todo. Sin duda esta es una de tus mejores obras, Marian. Hoy el placer de disfrutar de tus letras ha sido inmenso.
Besos, abrazos y estrellas todas wapa poetisa.
No es necesario, basta con tus palabras azulito, gracias y mil besos
 

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