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El regreso tras un largo peregrinar por caminos angostos, por lugares escabrosos. Donde nada es suficiente, donde todos son poco, donde los rostros carecen de contorno y los corazones están mutilados por defecto, donde las almas no han sido barnizadas. El retorno cuando pensaba que se habían borrado las sendas que me habían de guiar. Y he hallado el calor del hogar en ti, en tu compañía, en el ritmo de tu mirada cuando callas.