SONRISA
Poeta adicto al portal
Está en mis manos
el espectro de esa mirada que se extravía
en el filo mismo de un desértico infinito.
Cómo se malgasta
cómo se pierde.
Infecunda mirada plasmada en pergamino
ausente del cosmos
imprecisa
sin humedad
enclavada en el alto collado
donde se surca el relieve
de las eras de su tiempo.
¿Qué diría ella
si tuviera en frente
la alborada de dos soles
que le alumbraran?
¿Qué extraña combustión se suscitara
si cual saeta
atravesara las distancias
y en esa yesca peligrosa
encendiera llamaradas?
Que no se derroche
Déjenla que encuentre
las vibraciones del arpa que interpreta
cada movimiento de su alma perturbada
déjenla que inverne
en el paroxismo oculto
del verso que la aclama.
A ella
a esa mirada
permítanle que tenga dueña
y se congratule en las inquietantes olas
de los lagos que le azoran
permítanle
que viaje como fresca brisa entre las redes
de los doseles curvos que le ocultan
la suerte del destino
advirtiendo
el magnetismo al que se expone
ante una geodesia inesperada
cálida y natural
con aromas de esperanzas
que arrobe los sentidos
y proclame con angustia
la palabra que se ofusca
que se esconde entre la dermis y los linos
la que cabe en una gota de lluvia
y estalla en la frente que la alcanza.
A ella
a esa mirada
La que hago mía al roce de los índices
en el pergamino descubierto
la que trae su sonrisa
la que su voz me acude entre las auras
y que la hace brotar en su garganta
mi nombre
PORQUE ME AMA.
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