PERDIDA MI FRÁGIL INOCENCIA
Perdida ya mi frágil inocencia
añoro del pasado aquella esencia
-tan grata y tan feliz- que resistía
instantes disfrazados de tormento,
y siempre disfrutaba del momento
gozoso que la dicha me ofrecía.
¡Qué ingrata es una vida sin aliento!
¡Qué triste es una plácida existencia!
El cielo que radiante amanecía
de luz y de color se adormecía,
y falto de bravura su indolencia
dejaba mi inquietud sin sentimiento.
Me falta tu simpática insolencia,
me falta tu solaz y tu contento,
me falta desenfado y alegría.
¿Qué ha sido de tu duende y simpatía?
No encuentro explicación con fundamento:
¡Un alma juvenil sin imprudencia!
Es tarde -ya lo sé- para el lamento
y es pronto para hablar de fantasía.
El tiempo se perdió en filosofía:
Malvada intromisión del pensamiento
que oculta con aséptica solvencia
la tierna y pasional adolescencia.
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