MiguelEsteban
ÚNICO
Luna que cantas
la nostalgia bella,
deshace mi cielo
el frío yerto.
Camina el otoño
tras un sol.
Incierto brillo muerto,
templada sombra violeta
apodera su lanza,
musita la hoja
la lengua trenzada.
Silencio hecho árbol
nube de olvido,
tienta la rama
bebe la magia.
Flor de noche,
semilla de día.
Gota de esencia,
surco vivo tejido,
fuego del latido,
molinillo de viento,
garra de pétalo,
color de calor,
corazón de amor.
Quiebra la llama
cabalga tu almohada
sueña tu sueño.
Espina que sangra
flor de soles,
alba de albores,
firmamento sostenido
de líquidas ondulaciones.
Brisa de tu pelo negro,
ojos de mis ojos,
vida en sinfonía
que busca caricia
y tu cuerpo degusta.
Trance de tu calma
vestida la sábana
con tu piel canela.
Serpiente de tu arena
hendida la cima,
hacerte letra rompiendo
el tiempo inconcluso de sentirte.
Granate de tu boca
aurora de tu silueta,
dormido mi tiempo
queda vivirte.
Grillo de este sentido despierto
que te atisba
quema tu chispa.
Piedra resquemada
que me marca
este cielo sediento,
que aposenta
el rumor de tus fractales
y mi niebla.
Desdibujada la absenta
con su maullido,
espino amarillo
me robas el delirio.
Escala mi hiedra,
bebe el agua azules lirios,
zaharas de tus dientes
azahares esquivos.
Cuerpo de vino,
ombligo de olivo,
cepa de tu cesta,
enhiesta arteria de voz.
Caracol de tus cuernos al sol,
pájaro de tu nido en vilo,
despierta mi trino en tu latido.
Surcando tu mar
este pez de plata
quiere estar,
luna ciega de mi marea
alcánzame una estrella quieta,
estalla mi eco en cada montaña
que te busco
quimera de sal y arena.
Preciosa entera
dobla mi espiral,
remolino de tu cariño me recorre,
me pierdo para encontrarme contigo
allí donde el sentido juega
a comerte el susurro.
Me crecen las alimañas
trepando tu seda,
alaridos se juntan,
canta nuestra noche
de nervios derretidos en caricias.
El Castellano y Leannán.Sídhe
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