Estefanía André Feijoó
Poeta recién llegado
Tatuar mis versos sobre tu piel,
que con solo mirarla, me inunda
de ese cálido atardecer
que brota de tu alma.
Surcar el azul sobre el que
suspiran mis deseos,
y hallar la paz al posar
mi palpitar sobre tu pecho,
que asciende y desciende,
en mis sueños, eternamente.
Luchar por enterrar tus heridas
en lo más profundo del tiempo,
y dormida encontrar tus manos
dejándose llevar por el viento.
Soñar que de un solo aleteo,
me llego a posar en aquella ventana
sobre la que divagan tus ojos cada mañana,
sintiendo el amanecer que nos funde,
como si juntos formásemos aquel crepúsculo
que llena de tímida luz la paz en la oscuridad.
Palpar tu voz, y con mis palabras alzarla,
dejando que colisione con los gritos
que nacen en mi alma,
y combatiendo paralizan las horas,
dejando en stand by un presente,
que con recuerdos de un futuro
nos aleje de un pasado,
cada vez más y más ausente.
Convertirme en fugitiva de mis pensamientos,
caminar guiada por tus pasos,
y dejarme tambalear por la corriente de aquel río
sobre el que me ha posado un único destino:
aquel que tejido de aguas nutridas por sol, mar y viento,
convierte en efímeras las tempestades,
dejándome arropar por el más eterno reposo:
Tu respirar.
Tu nada, que se convierte en mi todo.
Mi todo, sobre el que palpita tu alma.
Estefanía André Feijoó
que con solo mirarla, me inunda
de ese cálido atardecer
que brota de tu alma.
Surcar el azul sobre el que
suspiran mis deseos,
y hallar la paz al posar
mi palpitar sobre tu pecho,
que asciende y desciende,
en mis sueños, eternamente.
Luchar por enterrar tus heridas
en lo más profundo del tiempo,
y dormida encontrar tus manos
dejándose llevar por el viento.
Soñar que de un solo aleteo,
me llego a posar en aquella ventana
sobre la que divagan tus ojos cada mañana,
sintiendo el amanecer que nos funde,
como si juntos formásemos aquel crepúsculo
que llena de tímida luz la paz en la oscuridad.
Palpar tu voz, y con mis palabras alzarla,
dejando que colisione con los gritos
que nacen en mi alma,
y combatiendo paralizan las horas,
dejando en stand by un presente,
que con recuerdos de un futuro
nos aleje de un pasado,
cada vez más y más ausente.
Convertirme en fugitiva de mis pensamientos,
caminar guiada por tus pasos,
y dejarme tambalear por la corriente de aquel río
sobre el que me ha posado un único destino:
aquel que tejido de aguas nutridas por sol, mar y viento,
convierte en efímeras las tempestades,
dejándome arropar por el más eterno reposo:
Tu respirar.
Tu nada, que se convierte en mi todo.
Mi todo, sobre el que palpita tu alma.
Estefanía André Feijoó
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