jmacgar
Poeta veterano en el portal
A D. Francisco de Quevedo y Villegas
Desde la torr hiciste este soneto,
fijados los laureles en tu frente,
cuando arrancaste con este cuarteto
comenzándolo así brillantemente,
"Retirado en la paz de estos desiertos
con pocos, pero doctos libros juntos
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos" *(1)
¿yo podría expresar mejor, acaso,
el gozoso placer de la lectura
sin sentir como caigo en el fracaso
con versos que no llegan a tu altura?
Jamás oí de labios más expertos
dicho con tal belleza un contrapunto :
y escucho con mis ojos a los muertos
¡ tu leías los clásicos y punto !
Hoy te hablo a ti, maestro, en la distancia
que en nebulosos siglos nos separa;
tu poesía exploro en abundancia
y me enseña, me instruye, me acapara.
Yo me siento de ti deudor rendido
pues tus versos convocan a mis musas;
si yo pudiera, algo parecido
haría con palabras que tu usas.
Debes saber, Quevedo, algo bien cierto :
tus versos los reúno todos juntos
y los leo, no están en los desiertos,
con mis ojos te oigo, aunque difunto
yo te sigo escuchando, no estás muerto *(2)
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*(1) primera estrofa del soneto "Desde la torre" , de F. de Quevedo.
*(2) Ésta última estrofa, después del verso suelto,
tiene las mismas rimas que las usadas por Quevedo en la estrofa suya que cito.
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Desde la torr hiciste este soneto,
fijados los laureles en tu frente,
cuando arrancaste con este cuarteto
comenzándolo así brillantemente,
"Retirado en la paz de estos desiertos
con pocos, pero doctos libros juntos
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos" *(1)
¿yo podría expresar mejor, acaso,
el gozoso placer de la lectura
sin sentir como caigo en el fracaso
con versos que no llegan a tu altura?
Jamás oí de labios más expertos
dicho con tal belleza un contrapunto :
y escucho con mis ojos a los muertos
¡ tu leías los clásicos y punto !
Hoy te hablo a ti, maestro, en la distancia
que en nebulosos siglos nos separa;
tu poesía exploro en abundancia
y me enseña, me instruye, me acapara.
Yo me siento de ti deudor rendido
pues tus versos convocan a mis musas;
si yo pudiera, algo parecido
haría con palabras que tu usas.
Debes saber, Quevedo, algo bien cierto :
tus versos los reúno todos juntos
y los leo, no están en los desiertos,
con mis ojos te oigo, aunque difunto
yo te sigo escuchando, no estás muerto *(2)
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*(1) primera estrofa del soneto "Desde la torre" , de F. de Quevedo.
*(2) Ésta última estrofa, después del verso suelto,
tiene las mismas rimas que las usadas por Quevedo en la estrofa suya que cito.
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