Uno lee y se queda helado.
"No digas nada, solo vete": te vas, pero realmente no quiero que te justifiques. No me importan tus motivos, sino el vivir yo la experiencia de tu ausencia, de tu partida, el desgarro de la separación.
Es una afirmación de carne y piel y vísceras: se quiere vivir plenamente el dolor, sin que el cerebro participe segregando cualquier hormona que racionalice la pérdida y mitigue el dolor.
"No digas nada, solo vete"...
¿Sabes? Uno se queda con la imagen de una silueta desapareciendo en la distancia, mientras en el que queda, en el que no quiere escuchar y presencia la partida y la sufre, el corazón va creciendo, se hace fuerte a golpe de ausencia y resplandece, de algún modo inexplicable, eso que llamamos "alma" en el que mira, queda y sufre.
No hay otra vida que la que experimentamos. "No digas nada, solo vete" es un chute de vida sin cortar en vena.
Enhorabuena por el texto.