Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el origen eras la insistente semilla,
desnuda semilla de olor bañada
sin promesas ni amor en fuga,
amor que pudiera ser eterno aun con dolor y miradas secas,
un infinito corazón de flores roto,
ternura labrada desde la espiga en la piedra fría
haciéndose susurro de miel en llama.
Contigo la harina encumbró de alimentos y esperanzas
mis dedos blancos y mis labios negros;
generosa alzaste un granero de lechos y ventanas sordas.
Oh, todo ese amor que se reparte en finos hilos atados.
Oh tú, mujer hecha de pan y racimos;
como el panadero antiguo quiero alzarte a la vida
con mis manos de sueños y chispas.
Y el tierno fuego con su leve daño
ha de dorarte en vital aliento desde la noche llena
hasta el dolor mío.
desnuda semilla de olor bañada
sin promesas ni amor en fuga,
amor que pudiera ser eterno aun con dolor y miradas secas,
un infinito corazón de flores roto,
ternura labrada desde la espiga en la piedra fría
haciéndose susurro de miel en llama.
Contigo la harina encumbró de alimentos y esperanzas
mis dedos blancos y mis labios negros;
generosa alzaste un granero de lechos y ventanas sordas.
Oh, todo ese amor que se reparte en finos hilos atados.
Oh tú, mujer hecha de pan y racimos;
como el panadero antiguo quiero alzarte a la vida
con mis manos de sueños y chispas.
Y el tierno fuego con su leve daño
ha de dorarte en vital aliento desde la noche llena
hasta el dolor mío.
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