Elisalle
Poetisa
BIEN-AMADO

Espero ese viaje que ya fue.
Quiero pensar que ni lo sueño todavía.
Negarme un vez más y decir NO,
no me interesa.
En este muro de tiempo
que separa miradas y momentos,
aguardo lo que no aguardaba.
Malhumorada y con dudas,
el alma bendijo aquella Patria porque sí,
porque estoy acostumbrada a bendecir
y no tuve contento hasta que apareciste
de mañana
con una guitarra enlazada sobre tu hombro.
Por cierto tu presencia no encandilaba.
No pensé en nada
Fuiste uno más que se presentaba.
Las horas hicieron el resto,
ganaron apuesta a la indiferencia
-jugaron-
Fuiste haciéndote necesario,
ansiado
en el momento en que debías aparecer
y no aparecías,
a veces.
¿Qué sucede con mi vida?
Luego no pregunté más.
Algo se encargaba que hicieras mis días
floreados con las rosas de Quito.
Bañé en tus lagos mis sentidos.
Sequé emociones en el empedrado de salidas.
Yo quise…
Oh,
eternizarme allí contigo, igualar tu paso
colgada de tu brazo, riendo como niños.
Era misión violada para la libertad que es mi aliada.
La hubiera abandonado por ti
mil y más veces para empapar tu llanto
de hombre – niño descontrolado
como si a la madre hubieras perdido,
cuando declamabas, cuando entonabas
y me pedías que nunca te dejara.
Se viene un año y eres más presente
que el bendito momento en que apareciste
No te busco
No te llamo
No te acoso
No te apuro
y te amo cuando ahondo en mi memoria
de manos apretadas.
Fiereza de macho cuando alguien a mí se acercaba.
Fui tu princesa y no valoré
al hombre entero que a mí reclamaba.
No fui lo que esperabas.
Mis caprichos entorpecieron encuentros.
Pensé que noviembre sería largo,
que no terminaría,
que ya vendrían,
no sé…
Muchos SIEMPRE y sería la cortesana
de mi rey encantado y no.
Inclemente de amores los momentos no transan.
Llegó lo menos esperado
y no me descompuse en la despedida,
parecía estar en otro lado.
Tus pupilas anegadas
Tu voz casi ahogada
despertó aquello que en mí dormitaba.
Entre las rejas del portón,
los dedos anudados
después de bajar 153 gradas
demoradas, lentas, pesadas,
supe que allí nada terminaba,
que mi vida se quedaba.
Allí está, señor amado,
junto a vos y tu cabellos alisados,
sensuales, desordenados
que a ratos escondían
tus ojos tantas veces acariciados
por los míos
de mirar extraño, decías
y todo quedó como imagen congelada.
Yo me traje lo sobrado
Una palabra
Una canción
Tu beso
Desenlace de caricias.
Tus rápidas pisadas dolieron en la calle desolada,
en la noche desalmada y sin escrúpulos
al dejar tu pena y la mía separadas.
Su sonido hizo arrodillarme en fierro helado,
tomada a los barrotes ,
mudo testigo de adioses extremados.
Adoré el frío metal del candado que sostuviste un rato,
mientras nos mirábamos
y lo besé como se besa lo divino en plegaria
y luego nada.
Quiero que octubre sea eterno,
eterno en mis años
para esperar siempre un noviembre
que te devuelva a mis brazos.
A mis brazos, bien-amado…
Margarita
14/10/2013

Espero ese viaje que ya fue.
Quiero pensar que ni lo sueño todavía.
Negarme un vez más y decir NO,
no me interesa.
En este muro de tiempo
que separa miradas y momentos,
aguardo lo que no aguardaba.
Malhumorada y con dudas,
el alma bendijo aquella Patria porque sí,
porque estoy acostumbrada a bendecir
y no tuve contento hasta que apareciste
de mañana
con una guitarra enlazada sobre tu hombro.
Por cierto tu presencia no encandilaba.
No pensé en nada
Fuiste uno más que se presentaba.
Las horas hicieron el resto,
ganaron apuesta a la indiferencia
-jugaron-
Fuiste haciéndote necesario,
ansiado
en el momento en que debías aparecer
y no aparecías,
a veces.
¿Qué sucede con mi vida?
Luego no pregunté más.
Algo se encargaba que hicieras mis días
floreados con las rosas de Quito.
Bañé en tus lagos mis sentidos.
Sequé emociones en el empedrado de salidas.
Yo quise…
Oh,
eternizarme allí contigo, igualar tu paso
colgada de tu brazo, riendo como niños.
Era misión violada para la libertad que es mi aliada.
La hubiera abandonado por ti
mil y más veces para empapar tu llanto
de hombre – niño descontrolado
como si a la madre hubieras perdido,
cuando declamabas, cuando entonabas
y me pedías que nunca te dejara.
Se viene un año y eres más presente
que el bendito momento en que apareciste
No te busco
No te llamo
No te acoso
No te apuro
y te amo cuando ahondo en mi memoria
de manos apretadas.
Fiereza de macho cuando alguien a mí se acercaba.
Fui tu princesa y no valoré
al hombre entero que a mí reclamaba.
No fui lo que esperabas.
Mis caprichos entorpecieron encuentros.
Pensé que noviembre sería largo,
que no terminaría,
que ya vendrían,
no sé…
Muchos SIEMPRE y sería la cortesana
de mi rey encantado y no.
Inclemente de amores los momentos no transan.
Llegó lo menos esperado
y no me descompuse en la despedida,
parecía estar en otro lado.
Tus pupilas anegadas
Tu voz casi ahogada
despertó aquello que en mí dormitaba.
Entre las rejas del portón,
los dedos anudados
después de bajar 153 gradas
demoradas, lentas, pesadas,
supe que allí nada terminaba,
que mi vida se quedaba.
Allí está, señor amado,
junto a vos y tu cabellos alisados,
sensuales, desordenados
que a ratos escondían
tus ojos tantas veces acariciados
por los míos
de mirar extraño, decías
y todo quedó como imagen congelada.
Yo me traje lo sobrado
Una palabra
Una canción
Tu beso
Desenlace de caricias.
Tus rápidas pisadas dolieron en la calle desolada,
en la noche desalmada y sin escrúpulos
al dejar tu pena y la mía separadas.
Su sonido hizo arrodillarme en fierro helado,
tomada a los barrotes ,
mudo testigo de adioses extremados.
Adoré el frío metal del candado que sostuviste un rato,
mientras nos mirábamos
y lo besé como se besa lo divino en plegaria
y luego nada.
Quiero que octubre sea eterno,
eterno en mis años
para esperar siempre un noviembre
que te devuelva a mis brazos.
A mis brazos, bien-amado…
Margarita
14/10/2013
“Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
@
Propiedad Intectual <propiedad.intelectual@dibam.
Archivos adjuntos
Última edición:
::
::