Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy tan triste porque he guardado en un cajón sin fondo,
todas aquéllas cosas que eran para ti e importantes para mí,
aquéllas que planeamos, aquellas que un día me hicieron feliz.
Aquí guardo las monedas con las que compraría
el mustang en el que el día de nuestra boda te llevaría,
otros pesos con los que te compraría tu vestido de novia,
iba a ser un vestido precioso, con todo y su velo,
hoy a ambos lo sepulto con el más profundo duelo.
También ahí va el cadáver de todas mis ilusiones,
acompañadas de tantas dolorosas decepciones;
guardo todo el tiempo y las sonrisas que eran para ti,
el resto de nuestras vidas juntos también se queda ahí.
Encerrados en una cajita de metal y pequeña,
los cincuenta poemas y las súplicas sin respuesta,
también guardo el nombre que llevarían nuestros hijos
junto a ellos todos los momentos que compartimos.
En esta caja funesta encerraré y acabaré con mis sueños,
porque sin ti simplemente no vale la pena tenerlos,
guardaré la mirada tan diferente, la que era para ti solamente,
esconderé las razones que me hicieron quererte tan fuertemente.
Como no puedo matarlo, ahí echaré este amor inmortal,
para que se queme con el frío o se muera de hambre y soledad
o que simplemente se extravíe en medio de la triste oscuridad,
su presencia sin ti lastima... hoy no me deja ni respirar.
En esa cajita, que para mi está llena y para ti tan vacía,
echo las mil y un maneras para hacerte feliz cada día,
se va mi voluntad tenaz y necia de seguir por ti luchando,
dejo ahí los latidos de mi corazón que por ti se está desangrando.
En esa caja cerrada, que después en algún lugar enterraré,
quedarán todos los besos y los te amo que un día te declaré,
sepultados estarán y a su destino final con luto los llevaré,
con los ojos vendados pues no quiero recordar donde los dejaré.
todas aquéllas cosas que eran para ti e importantes para mí,
aquéllas que planeamos, aquellas que un día me hicieron feliz.
Aquí guardo las monedas con las que compraría
el mustang en el que el día de nuestra boda te llevaría,
otros pesos con los que te compraría tu vestido de novia,
iba a ser un vestido precioso, con todo y su velo,
hoy a ambos lo sepulto con el más profundo duelo.
También ahí va el cadáver de todas mis ilusiones,
acompañadas de tantas dolorosas decepciones;
guardo todo el tiempo y las sonrisas que eran para ti,
el resto de nuestras vidas juntos también se queda ahí.
Encerrados en una cajita de metal y pequeña,
los cincuenta poemas y las súplicas sin respuesta,
también guardo el nombre que llevarían nuestros hijos
junto a ellos todos los momentos que compartimos.
En esta caja funesta encerraré y acabaré con mis sueños,
porque sin ti simplemente no vale la pena tenerlos,
guardaré la mirada tan diferente, la que era para ti solamente,
esconderé las razones que me hicieron quererte tan fuertemente.
Como no puedo matarlo, ahí echaré este amor inmortal,
para que se queme con el frío o se muera de hambre y soledad
o que simplemente se extravíe en medio de la triste oscuridad,
su presencia sin ti lastima... hoy no me deja ni respirar.
En esa cajita, que para mi está llena y para ti tan vacía,
echo las mil y un maneras para hacerte feliz cada día,
se va mi voluntad tenaz y necia de seguir por ti luchando,
dejo ahí los latidos de mi corazón que por ti se está desangrando.
En esa caja cerrada, que después en algún lugar enterraré,
quedarán todos los besos y los te amo que un día te declaré,
sepultados estarán y a su destino final con luto los llevaré,
con los ojos vendados pues no quiero recordar donde los dejaré.
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