marian
Poeta adicto al portal
Amor mío, lo siento,
mi arrogancia, cuán velo opaco, no me permitió ver
vuestro amor, creí que os conocía, que eraís ese ser
tan altivo que la gente decía, pero era todo lo contrario,
sois tan maravilloso, tan extraordinario, que no hay
belleza en el mundo comparable a vos.
Vuestros cristalinos ojos me lo mostraron todo,
vuestros silenciosos actos me lo enseñaron,
y mi corazón sentía puñaladas por mi propia tontedad,
y ahora, con la suave brisa de la mañana y el
fresco olor de la hierba húmeda, me doy cuenta
de lo estúpida que fui, de lo ciega que estaba.
Pues no hay amor tan puro ni tan sincero
como el que usted, amado mio, me ha mostrado.
A pesar de mi actitud, de mi rechazo,
de mi orgullo, me ha amado igual o incluso más.
Y no sé por qué, bueno en parte si,
porque sé que como usted no hay nadie,
y que no hay nada que supere su humildad
y su leal amor.
Por eso, amor mío, mis rodillas ante vos se inclinan,
y suplican perdón, rogándole que no aparte de mí su amor,
pues yo, no sé como decirle, que...le amo,
con toda mi alma, y si mis ojos brillan tanto,
no es porque le haya robado la luz a las estrellas,
sino porque usted está en mi vida.
Lo siento...espero que me perdone...
y que algun día juntos... veamos el sol ocultarse.
mi arrogancia, cuán velo opaco, no me permitió ver
vuestro amor, creí que os conocía, que eraís ese ser
tan altivo que la gente decía, pero era todo lo contrario,
sois tan maravilloso, tan extraordinario, que no hay
belleza en el mundo comparable a vos.
Vuestros cristalinos ojos me lo mostraron todo,
vuestros silenciosos actos me lo enseñaron,
y mi corazón sentía puñaladas por mi propia tontedad,
y ahora, con la suave brisa de la mañana y el
fresco olor de la hierba húmeda, me doy cuenta
de lo estúpida que fui, de lo ciega que estaba.
Pues no hay amor tan puro ni tan sincero
como el que usted, amado mio, me ha mostrado.
A pesar de mi actitud, de mi rechazo,
de mi orgullo, me ha amado igual o incluso más.
Y no sé por qué, bueno en parte si,
porque sé que como usted no hay nadie,
y que no hay nada que supere su humildad
y su leal amor.
Por eso, amor mío, mis rodillas ante vos se inclinan,
y suplican perdón, rogándole que no aparte de mí su amor,
pues yo, no sé como decirle, que...le amo,
con toda mi alma, y si mis ojos brillan tanto,
no es porque le haya robado la luz a las estrellas,
sino porque usted está en mi vida.
Lo siento...espero que me perdone...
y que algun día juntos... veamos el sol ocultarse.
:: ::