ALYA
Poeta fiel al portal
Cuando el tiempo impenetrable descuelgue del reloj
estirando sus agujas hacia un mañana inexorable,
evócame
Si la aurora tardía salpica de negras dudas tu existencia
y los fantasmas del silencio te invitan a pronunciar mi nombre,
enúnciame
Si tus sueños me abrazan y transitan tus ganas hacia mi cuerpo
rozando la angustia y tocando el borde tibio de lo desconocido
deséame
Si se escapa tu quietud atada a algún recuerdo mío y baila
debajo de la tormenta con el delirio de lo impensable,
invéntame
Si se disuelve en tu iris cansado el rastro de una mirada
que recoge la esencia de mi alma dibujada en poesía,
créeme
Si el caudal de la ausencia se llena de palabras luminosas
que cantan verdades a gritos sobre los muros oscuros de la soledad,
nómbrame
Si mi boca bordea los caminos de tu nocturnidad, hablándote
de los besos milenarios que solo para ti ha guardado,
suéñame
Si tus pies se encaminan a mis tierras sin miedo de
hundirse en el fango, ni de herirse en los peñascos,
habítame
Si crecen inconfesables las ganas de volver palpable lo
fugaz, vistiendo con mis manos la desnudez de tu pecho ofrecido,
tómame.
Sentada estoy en la orilla
y el remanso de las aguas
me habla de los caminos que elijo.
estirando sus agujas hacia un mañana inexorable,
evócame
Si la aurora tardía salpica de negras dudas tu existencia
y los fantasmas del silencio te invitan a pronunciar mi nombre,
enúnciame
Si tus sueños me abrazan y transitan tus ganas hacia mi cuerpo
rozando la angustia y tocando el borde tibio de lo desconocido
deséame
Si se escapa tu quietud atada a algún recuerdo mío y baila
debajo de la tormenta con el delirio de lo impensable,
invéntame
Si se disuelve en tu iris cansado el rastro de una mirada
que recoge la esencia de mi alma dibujada en poesía,
créeme
Si el caudal de la ausencia se llena de palabras luminosas
que cantan verdades a gritos sobre los muros oscuros de la soledad,
nómbrame
Si mi boca bordea los caminos de tu nocturnidad, hablándote
de los besos milenarios que solo para ti ha guardado,
suéñame
Si tus pies se encaminan a mis tierras sin miedo de
hundirse en el fango, ni de herirse en los peñascos,
habítame
Si crecen inconfesables las ganas de volver palpable lo
fugaz, vistiendo con mis manos la desnudez de tu pecho ofrecido,
tómame.
Sentada estoy en la orilla
y el remanso de las aguas
me habla de los caminos que elijo.
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