Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
TÚ, Y SOLO, TÚ.
Que extraños son los sentimientos,
amas lo que lo hace arde y odias lo que
lo apaga, a veces rechazamos lo que deseamos
por no perder lo que ya tenemos, y una
vez que lo perdemos nos odiamos por
desear seguir ardiendo por lo ya difuminado.
Soy hoja caída por el viento. Luz
oscura que solo brilla en mis tormentos.
Filo de una navaja que deseo clavar en
las mentiras de viejos argumentos.
Volcán de un corazón apagado por
el dolor que presente siento.
Si antes estaba perdido ahora estoy
desaparecido. Mi alma sea desvanecido
y mi ser, sea consumido. Mi mente,
esta mente mía que no encuentro, me
abandono, se disipo, se alejo con mis
sueños dejándome desconsolado.
Llorar ¿Para que? Si mis lagrimas se
agotaron. Y no es su piel lo que añoro,
ni tampoco los besos que nos dábamos.
Es mucho más que eso, es tenerla a mí
lado, sentir su presencia, escuchar su vida,
ver en ella mi vida, eso es lo que añoro.
¿Por qué la amo? ¿Por qué te amo?
¿Por qué deseo seguir amándola?
¿Por qué deseo seguir amándote?
Solo encuentro una explicación,
solo hallo una respuesta, y es,
porque la amo, porque te amo.
Pero la verdad como puños que
golpean duele. Si ahora le embarga
la felicidad y solo desea vivir con la
misma soledad que a mi me amarga
sin piedad, nada puedo hacer yo sino
es desearle la bella paz.
Pero soy igual que un río al que desvían
su curso. Igual que el sol que desaparece en
los días borrascosos. Igual que el amanecer
o el atardecer lluvioso. Igual que los ideales
que no se pueden anular. Igual que el amor
que nunca por ella podré borrar, así estoy yo.
Ahora nada puedo sentir sin ella. Dejar
secar mi alma no es suficiente para mí.
Tendría que dejar de existir el color azul que
tanto me recuerda sus ojos. Ya solo me queda
esperar lo que sin ella quiero desear.
Morir para mi, es hallar mi libertad.
Eladio Trigo.
28.12.06
Que extraños son los sentimientos,
amas lo que lo hace arde y odias lo que
lo apaga, a veces rechazamos lo que deseamos
por no perder lo que ya tenemos, y una
vez que lo perdemos nos odiamos por
desear seguir ardiendo por lo ya difuminado.
Soy hoja caída por el viento. Luz
oscura que solo brilla en mis tormentos.
Filo de una navaja que deseo clavar en
las mentiras de viejos argumentos.
Volcán de un corazón apagado por
el dolor que presente siento.
Si antes estaba perdido ahora estoy
desaparecido. Mi alma sea desvanecido
y mi ser, sea consumido. Mi mente,
esta mente mía que no encuentro, me
abandono, se disipo, se alejo con mis
sueños dejándome desconsolado.
Llorar ¿Para que? Si mis lagrimas se
agotaron. Y no es su piel lo que añoro,
ni tampoco los besos que nos dábamos.
Es mucho más que eso, es tenerla a mí
lado, sentir su presencia, escuchar su vida,
ver en ella mi vida, eso es lo que añoro.
¿Por qué la amo? ¿Por qué te amo?
¿Por qué deseo seguir amándola?
¿Por qué deseo seguir amándote?
Solo encuentro una explicación,
solo hallo una respuesta, y es,
porque la amo, porque te amo.
Pero la verdad como puños que
golpean duele. Si ahora le embarga
la felicidad y solo desea vivir con la
misma soledad que a mi me amarga
sin piedad, nada puedo hacer yo sino
es desearle la bella paz.
Pero soy igual que un río al que desvían
su curso. Igual que el sol que desaparece en
los días borrascosos. Igual que el amanecer
o el atardecer lluvioso. Igual que los ideales
que no se pueden anular. Igual que el amor
que nunca por ella podré borrar, así estoy yo.
Ahora nada puedo sentir sin ella. Dejar
secar mi alma no es suficiente para mí.
Tendría que dejar de existir el color azul que
tanto me recuerda sus ojos. Ya solo me queda
esperar lo que sin ella quiero desear.
Morir para mi, es hallar mi libertad.
Eladio Trigo.
28.12.06
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