Emmanuel Milla-Gatica
Poeta recién llegado
Quiero una vida que tenga forma tuya.
Una vida en forma de campana azul,
arriba, en lo alto de un suspiro tuyo.
Una vida en forma de candelabros de arena,
que tenga forma de un poema breve,
rizadamente breve en una palabra sola.
Quiero una vida que tenga forma tuya.
Una vida con forma de aquellas cosas
que nunca miramos y que no podemos olvidar.
Una vida con forma de baúl de los recuerdos,
de sueño prematuro o de ironía triste.
Con forma de aquellas piedras locas
que se bañan terrenalmente desnudas
en los senderos de un bosque encantado.
Quiero una vida que tenga forma tuya,
una vida con la forma de la locura,
de las aldeas de los amores sin ley.
Una vida con el orquestal aroma tuyo,
siempre con esa pizca de aire fresco
que fluye como un rayo de tu piel de uva.
Una vida en forma de ramillo indeciso
y en los ojos ese halo de luz.
Ganchillo de fierro, ganchillo de seda
que se avanza y me empuja
a la húmeda geometría de tus brazos.
Quiero una vida que tenga forma tuya,
y en sus labios el melado sabor de un adiós.
Con pañuelos blancos y besos sin manos
combatiendo, sumergiendo el fuego del verano.
Una vida con el corazón del otoño en la cama,
de océanos picoteando las estrellas.
Quiero una vida que tenga forma tuya,
ovillada entre un te amo y el silencio.
Una vida acogedora como un libro abierto
galopando la noche con tus ojos ausentes.
Una vida en forma de campana azul,
arriba, en lo alto de un suspiro tuyo.
Una vida en forma de candelabros de arena,
que tenga forma de un poema breve,
rizadamente breve en una palabra sola.
Quiero una vida que tenga forma tuya.
Una vida con forma de aquellas cosas
que nunca miramos y que no podemos olvidar.
Una vida con forma de baúl de los recuerdos,
de sueño prematuro o de ironía triste.
Con forma de aquellas piedras locas
que se bañan terrenalmente desnudas
en los senderos de un bosque encantado.
Quiero una vida que tenga forma tuya,
una vida con la forma de la locura,
de las aldeas de los amores sin ley.
Una vida con el orquestal aroma tuyo,
siempre con esa pizca de aire fresco
que fluye como un rayo de tu piel de uva.
Una vida en forma de ramillo indeciso
y en los ojos ese halo de luz.
Ganchillo de fierro, ganchillo de seda
que se avanza y me empuja
a la húmeda geometría de tus brazos.
Quiero una vida que tenga forma tuya,
y en sus labios el melado sabor de un adiós.
Con pañuelos blancos y besos sin manos
combatiendo, sumergiendo el fuego del verano.
Una vida con el corazón del otoño en la cama,
de océanos picoteando las estrellas.
Quiero una vida que tenga forma tuya,
ovillada entre un te amo y el silencio.
Una vida acogedora como un libro abierto
galopando la noche con tus ojos ausentes.
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