Madrigal nocturno

Rigel Amenofis

Poeta que considera el portal su segunda casa
Una noche lejana
apareció en mi sueño,
sus ojos eran zarcos
cual zafiro del cielo.

Encienden las estrellas el manantial de versos
que atesoro en el pecho.

Me dijo que me amaba,
yo era un niño ingenuo;
creí en sus palabras,
la verdad de los cuentos.

Una luz opalina brota del venero de versos
que atesoro en el pecho.

Con su boca de rosa,
me depositó un beso
en la frente que ardía
y otro más en los trémulos

labios, para avivar la fontana de versos
que atesoro en el pecho,

noche de plenilunio
en el bosque del tiempo,
su palabra, armonía
del edén primigenio.

La música titila en el hontanar de versos
que atesoro en el pecho.

Al despertar tenía
en el alma un afecto
tan intenso y tan grato
que lo supuse eterno.

Afín a las estrellas del manantial de versos
que atesoro en el pecho.

Ahora, sin motivo,
he evocado ese sueño
que tiene el sabor dulce
del vino de Burdeos.

Alumbran los lúceros estos sencillos versos
en la noche del tiempo.


17 junio 2013

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Última edición:
Una noche lejana
apareció en mi sueño,
sus ojos eran zarcos
cual zafiro del cielo,


me dijo que me amaba,
yo era un niño ingenuo;
creí en sus palabras,
la verdad de los cuentos.


Con sus labios de rosa,
me depositó un beso
en la frente que ardía
y otro más en los trémulos


labios; noche de luna
en el bosque del tiempo,
su voz de niña, música
del edén primigenio.


Al despertar, tenía
en el alma un afecto
tan intenso y tan grato
que lo supuse eterno.


Ahora, sin motivo,
he evocado ese sueño
que tiene el sabor dulce
del vino de Burdeos.


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17 junio 2013


Versos dulces de amor e ingenuidad Rigel, como cuando eres pequeño.
Un placer leerte de nuevo
Otro Abrazo Poeta
 
Una noche lejana
apareció en mi sueño,
sus ojos eran zarcos
cual zafiro del cielo,


me dijo que me amaba,
yo era un niño ingenuo;
creí en sus palabras,
la verdad de los cuentos.


Con sus labios de rosa,
me depositó un beso
en la frente que ardía
y otro más en los trémulos


labios; noche de luna
en el bosque del tiempo,
su voz de niña, música
del edén primigenio.


Al despertar, tenía
en el alma un afecto
tan intenso y tan grato
que lo supuse eterno.


Ahora, sin motivo,
he evocado ese sueño
que tiene el sabor dulce
del vino de Burdeos.


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17 junio 2013


vaya Enri..... me sorprende leerte algo nuevo, a los tiempos no? sin duda los sueños se hacen presentes, pero se ven más hermoso, besos
 
Hay sueños mágicos
llenos de ternuras
conjugadas con algo denostalgias
capaces de revivir
y volverse sueños nuevos
en un gran poema
aunque evocaciones de antaño
transmisibles como de ahora.
Qué grato ha sido recrear mis pupilas en tan bella letra,

un abrazote y siempre mi admiración por tu fina poesía
y por el hombre que detrás de ella deja ver su alma,

Cariños,

ligiA
 
Una noche lejana
apareció en mi sueño,
sus ojos eran zarcos
cual zafiro del cielo,

me dijo que me amaba,
yo era un niño ingenuo;
creí en sus palabras,
la verdad de los cuentos.

Con sus labios de rosa,
me depositó un beso
en la frente que ardía
y otro más en los trémulos

labios; noche de luna
en el bosque del tiempo,
su voz de niña, música
del edén primigenio.

Al despertar, tenía
en el alma un afecto
tan intenso y tan grato
que lo supuse eterno.

Ahora, sin motivo,
he evocado ese sueño
que tiene el sabor dulce
del vino de Burdeos.

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17 junio 2013
Dulzura final para verter sensaciones en
ese anhelo del sueño prendido y construido
desde el amor..., alma plena y regazo de
estado sublimado.
felicidades por la estructura y el talento
imaginativo que aporta la obra. aplausos.
luzyabsenta
 
Una noche lejana
apareció en mi sueño,
sus ojos eran zarcos
cual zafiro del cielo,

me dijo que me amaba,
yo era un niño ingenuo;
creí en sus palabras,
la verdad de los cuentos.

Con sus labios de rosa,
me depositó un beso
en la frente que ardía
y otro más en los trémulos

labios; noche de luna
en el bosque del tiempo,
su voz de niña, música
del edén primigenio.

Al despertar, tenía
en el alma un afecto
tan intenso y tan grato
que lo supuse eterno.

Ahora, sin motivo,
he evocado ese sueño
que tiene el sabor dulce
del vino de Burdeos.

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17 junio 2013
Bello poema, me ha gustado. Un abrazo. Paco.
 


Versos dulces de amor e ingenuidad Rigel, como cuando eres pequeño.

Un placer leerte de nuevo
Otro Abrazo Poeta


Versos dulces de amor e ingenuidad como cuando eres pequeño.

Un placer leerte de nuevo
Otro Abrazo Poeta
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Es un sueño que si ocurrió cuando yo tenia unos doce años, Una noche estaba yo leyendo poesía, me acorde de ese sueño no se si la lectura fue el detonante, y surgió el sencillo poema espontaneamente. Le hice una modificacion agregándole esos versos de 14 y siete silabas que van intercalados entre los cuartetos. Gracias por leerme.[/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT][/FONT]
 
Armonía a la par del amor y del sentimiento
en estos versos hermano de alma...recibe mi
felicitación por tu obra compartida y vertida
de talento.
 
Una noche lejana
apareció en mi sueño,
sus ojos eran zarcos
cual zafiro del cielo.

Encienden las estrellas el manantial de versos
que atesoro en el pecho.

Me dijo que me amaba,
yo era un niño ingenuo;
creí en sus palabras,
la verdad de los cuentos.

Una luz opalina brota del venero de versos
que atesoro en el pecho.

Con su boca de rosa,
me depositó un beso
en la frente que ardía
y otro más en los trémulos

labios, para avivar la fontana de versos
que atesoro en el pecho,

noche de plenilunio
en el bosque del tiempo,
su palabra, armonía
del edén primigenio.

La música titila en el hontanar de versos
que atesoro en el pecho.

Al despertar tenía
en el alma un afecto
tan intenso y tan grato
que lo supuse eterno.

Afín a las estrellas del manantial de versos
que atesoro en el pecho.

Ahora, sin motivo,
he evocado ese sueño
que tiene el sabor dulce
del vino de Burdeos.

Alumbran los lúceros estos sencillos versos
en la noche del tiempo.
bello poema, aunque los madrigales son algo más cortos, salvo que haga una canción larga...

saludos
 
Una noche lejana
apareció en mi sueño,
sus ojos eran zarcos
cual zafiro del cielo.

Encienden las estrellas el manantial de versos
que atesoro en el pecho.

Me dijo que me amaba,
yo era un niño ingenuo;
creí en sus palabras,
la verdad de los cuentos.

Una luz opalina brota del venero de versos
que atesoro en el pecho.

Con su boca de rosa,
me depositó un beso
en la frente que ardía
y otro más en los trémulos

labios, para avivar la fontana de versos
que atesoro en el pecho,

noche de plenilunio
en el bosque del tiempo,
su palabra, armonía
del edén primigenio.

La música titila en el hontanar de versos
que atesoro en el pecho.

Al despertar tenía
en el alma un afecto
tan intenso y tan grato
que lo supuse eterno.

Afín a las estrellas del manantial de versos
que atesoro en el pecho.

Ahora, sin motivo,
he evocado ese sueño
que tiene el sabor dulce
del vino de Burdeos.

Alumbran los lúceros estos sencillos versos
en la noche del tiempo.


17 junio 2013

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Lirismo de entendidos, aunque nada difìcil seguir tu temàtica
de amor soñado. De eso que no se desea despertar y si lo hace,
quiere acurrucarse y seguir soñando. Yo no sè de Clàsica,
pero los Madrigales, las Odas, Las Glosas, Los Romances me
encanta leerlos y asì ha sido un deleite leerte. Hermoso.
Saludos Rigel. Muchas gracias.
 

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