Soy el árbol, el vetusto ramal
que te vio nacer y crecer
adonde fuiste tantas veces
al jugar infantil y al soñar juvenil
Soy ese árbol que medio del jardín está
el mismo que muestra sus bizarras raíces
aquel que tiene tu enamorado corazón
atravesado por una filosa flecha
Hoy, sabrás, amigo, a decirte adiós he venido:
a mi cintura ya le han tomado las medidas
y pronto una motosierra trozará mis huesos
hasta diseminar mi maderero cuerpo
Adiós, pues, querido contertulio:
quedaré convertido en tablones
los reyes tomarán asiento en mí
y mi fragancia inundará la alcoba.
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