Azul Dean
Poeta fiel al portal
Frío:
el axioma del café que busca diez querencias
para despertar.
Un puñado de razones
guardadas en los pliegues de la ropa.
Un beso de aguardiente en cada mejilla.
Los labios que tiemblan
buscando entre las manos
el calor de esa noche candescente....
Un puño que se cierra,
blasfemando.
Una extraña tristeza
que tañe sus campanas a destiempo.
¿Quién da más?
¿acaso la rutina se revela
y grita a la razón inconsecuente?…
A veces en medio del tedio
nace, sin querer, una palabra
que es un verbo exultante
de arrogancia.
El ritmo inconfesable de unos labios que permutan,
un grito de razón
que es amenaza,
un aliento que unido a mil alientos
a veces, sin querer, se hace muralla.
el axioma del café que busca diez querencias
para despertar.
Un puñado de razones
guardadas en los pliegues de la ropa.
Un beso de aguardiente en cada mejilla.
Los labios que tiemblan
buscando entre las manos
el calor de esa noche candescente....
Un puño que se cierra,
blasfemando.
Una extraña tristeza
que tañe sus campanas a destiempo.
¿Quién da más?
¿acaso la rutina se revela
y grita a la razón inconsecuente?…
A veces en medio del tedio
nace, sin querer, una palabra
que es un verbo exultante
de arrogancia.
El ritmo inconfesable de unos labios que permutan,
un grito de razón
que es amenaza,
un aliento que unido a mil alientos
a veces, sin querer, se hace muralla.
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