YO ENVIDIO
Yo envidio
el paisaje que me roba la esencia de su perfume
a las aguas cristalinas que profanan la suavidad de su piel
el cielo que al cubrirla se extasía con idilio sobre su figura
a la brisa solapada que morbosamente se recrea en cada espacio de su ser
y al Sol incandescente que en su idilio de poseerla, enciende su cuerpo de mujer
Yo envidio
El roce de las miradas indiscretas que se posan en sus pechos en movimientos
a los suspiros provocados al balancear de sus caderas con el viento
a los pensamientos de lujuria estimulados por su presencia
a las prosas declamadas con sorbido deseo de tenerla
y hasta al Poeta ajeno de sus sentimientos que le escribe prosas de amor en mi ausencia
Yo envidio
Las liricas intensas, al incitar los sentimientos dentro de su ser
los sueños sensuales que en una noche de verano inquieta su sentir
sus manos tersas al deslizarse sobre su intimidad de mujer
y al atrevido lápiz labial que colorea sus labios del rojo sutil
Ron
Yo envidio
el paisaje que me roba la esencia de su perfume
a las aguas cristalinas que profanan la suavidad de su piel
el cielo que al cubrirla se extasía con idilio sobre su figura
a la brisa solapada que morbosamente se recrea en cada espacio de su ser
y al Sol incandescente que en su idilio de poseerla, enciende su cuerpo de mujer
Yo envidio
El roce de las miradas indiscretas que se posan en sus pechos en movimientos
a los suspiros provocados al balancear de sus caderas con el viento
a los pensamientos de lujuria estimulados por su presencia
a las prosas declamadas con sorbido deseo de tenerla
y hasta al Poeta ajeno de sus sentimientos que le escribe prosas de amor en mi ausencia
Yo envidio
Las liricas intensas, al incitar los sentimientos dentro de su ser
los sueños sensuales que en una noche de verano inquieta su sentir
sus manos tersas al deslizarse sobre su intimidad de mujer
y al atrevido lápiz labial que colorea sus labios del rojo sutil
Ron