EL PIÉLAGO DEFORME SE RENDÍA
El piélago deforme se rendía
al crudo bamboleo de las aguas
deforme como lumbre de unas fraguas
ausentes del herrero que dormía.
Y yo me preguntaba: ¿Qué sería
de aquellas mujercitas sin enaguas
que luchan contra el mar con sus piraguas
buscando en la ensenada el mediodía?
Absurda situación la que describo
aupada por la rima y por la métrica,
narrada con pasión y sin motivo.
¿Acaso no ha quedado bien simétrica
la cosa, aunque no sean de recibo
poemas de factura vana y tétrica?
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