Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Distancia que me das pena,
destino que me has herido,
devuelve a todas las madres,
todos los hijos perdidos.
Dice una madre que añora
felices días de ayer,
cuando crecía su amor,
viendo a su niño crecer.
Mi niño, siempre mi niño,
es el hombre que se ha ido.
El mundo se lo llevó,
yo que al mundo lo he traído.
Y ya desde muy temprano,
arregla la casa vieja
esperando su regreso...
Pero sólo el tiempo llega.
¿Dónde estará el hijo mío?
¿Tendrá frió? ¿Tendrá sed?
¡Vida, no importa mi vida,
si nunca más lo he de ver!
Camino, te has olvidado
del hijo de mi querer.
Antes que traigas mi muerte,
póntele bajo sus pies.
Te ofrezco mi casa triste,
mi triste tiempo también,
por despertarme mañana
para abrazarme con él.
Distancia que me das pena,
destino que me has herido,
devuelve a todas las madres,
¡todos los hijos perdidos!
.
destino que me has herido,
devuelve a todas las madres,
todos los hijos perdidos.
Dice una madre que añora
felices días de ayer,
cuando crecía su amor,
viendo a su niño crecer.
Mi niño, siempre mi niño,
es el hombre que se ha ido.
El mundo se lo llevó,
yo que al mundo lo he traído.
Y ya desde muy temprano,
arregla la casa vieja
esperando su regreso...
Pero sólo el tiempo llega.
¿Dónde estará el hijo mío?
¿Tendrá frió? ¿Tendrá sed?
¡Vida, no importa mi vida,
si nunca más lo he de ver!
Camino, te has olvidado
del hijo de mi querer.
Antes que traigas mi muerte,
póntele bajo sus pies.
Te ofrezco mi casa triste,
mi triste tiempo también,
por despertarme mañana
para abrazarme con él.
Distancia que me das pena,
destino que me has herido,
devuelve a todas las madres,
¡todos los hijos perdidos!
.