Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
"A veces, sólo a veces, uno llega a sentir una extraña y grande clase de amor, que, hace que aunque la persona amada no esté, el sentimiento, sigue creciendo y convirtiéndose en parte de ti... creo que sólo el amor verdadero trasciende más allá de todo...más allá de todos, no importa que no tengas a tu ser amado al lado, eso cuando de verdad amas, puede dejar de tener trascendencia...creo que así, la he amado...."
Hoy mis ojos pudieron ver los dibujos que nos regala el cielo,
mi mano dejó de temblar, la extendí y sentí la caricia del viento,
ví a las hormigas correr, luchando juntas contra el invierno,
y de nuevo pensé sólo en ti, no puedo dejar de hacerlo.
Hoy te recordé otra vez, en el matutino baño de las aves,
te ví en la sonrisa de un niño, que hoy se atrevió a saludarme,
pero esta vez, no entró por la puerta la cotidiana melancolía,
y yo, en el dócil aletear de las aves, recordé tu dulce sonrisa.
Hoy la contundente herida, me dejó al fin de sangrar,
me dio hambre, y sin ti, en nuestro lugar, me atreví a cenar,
te extrañé tanto, ¿sabes? esas cenas juntos no puedo olvidar,
y con amor, le pedí a Dios, que el pan, jamás te llegue a faltar.
Hoy puse a secar bajo la luz del sol, cada uno de mis recuerdos,
conté los te amo y volví a revivir cada uno de nuestros besos,
recordé que cada día te amaré más y tú creíste que cada vez menos,
ahora, seré un poeta, enamorado de ti, aunque tu estés tan lejos.
Hoy mi corazón se ha bañado en las aguas de la cristalina verdad,
ahí encontró la peculiar manera de poder soportar mi triste realidad,
no creas que he dejado de amarte, este sentimiento no conoce el fin,
tampoco he dejado de extrañarte, sólo he aprendido a amarte sin ti.
Hoy mis ojos pudieron ver los dibujos que nos regala el cielo,
mi mano dejó de temblar, la extendí y sentí la caricia del viento,
ví a las hormigas correr, luchando juntas contra el invierno,
y de nuevo pensé sólo en ti, no puedo dejar de hacerlo.
Hoy te recordé otra vez, en el matutino baño de las aves,
te ví en la sonrisa de un niño, que hoy se atrevió a saludarme,
pero esta vez, no entró por la puerta la cotidiana melancolía,
y yo, en el dócil aletear de las aves, recordé tu dulce sonrisa.
Hoy la contundente herida, me dejó al fin de sangrar,
me dio hambre, y sin ti, en nuestro lugar, me atreví a cenar,
te extrañé tanto, ¿sabes? esas cenas juntos no puedo olvidar,
y con amor, le pedí a Dios, que el pan, jamás te llegue a faltar.
Hoy puse a secar bajo la luz del sol, cada uno de mis recuerdos,
conté los te amo y volví a revivir cada uno de nuestros besos,
recordé que cada día te amaré más y tú creíste que cada vez menos,
ahora, seré un poeta, enamorado de ti, aunque tu estés tan lejos.
Hoy mi corazón se ha bañado en las aguas de la cristalina verdad,
ahí encontró la peculiar manera de poder soportar mi triste realidad,
no creas que he dejado de amarte, este sentimiento no conoce el fin,
tampoco he dejado de extrañarte, sólo he aprendido a amarte sin ti.