hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aporreando minutos,
empujando a las horas,
me pasé la noche
esperando la aurora.
Cuando llegó... me arranqué la piel.
Arrojé a un rincón
la de los días grises
y volví a vestir
la de tiempos felices.
En algún cajón
encontré una sonrisa,
la puse en mi boca
pues iba de prisa...
¡Con ella en alto,
como un estandarte,
mandé todo al diablo
y corrí a buscarte!
Si me ves llegar,
con el Sol a cuesta,
es que voy por ti
y por tu respuesta.
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