Ciela
Poeta veterano en el portal
Hace seis años nací como Ciela. Como Ciela de "Aquí", lo cual no es poco decir. Antes era Graciela: madre, señora, ex señora y licenciada y… y … y… Ciela es mi identidad en su intersección con la entidad Poesía. Fue aquí que concreté mi condición de “escribidora” a la que alguna vez homologué con el sentirMe una “aprendiz tardía de poesía”. Aquí escribí mi libro inquieto y trémulo, el que no está en ninguna otra parte sino en Mundo Poesía. No tengo otra aspiración –por el momento – respecto de la publicación en imprenta. Y no porque no valore las inmensas bondades del libro. Ocurre que no lo necesito ni lo deseo, ni siquiera sé si lo merezco.
Fueron años de mucha interacción con la escritura poética. De un intercambio sustancioso y fecundo con picos de intensa dedicación. No sólo leía a los poetas consagrados, comencé a impregnarme de los intentos de muchos que –como yo – nos declaramos amantes de la poesía. Millares de voces –efímeras o perennes – detrás de una misma pulsión: la de ser escuchados-leídos y generar alguna resonancia en el otro. Conforme escribía, leía y viceversa. Así, un día, me convertí en parte del Jurado de la Musa (me arrogo con orgullo la creación del término condensado de “juramusos”
. Me comprometí con esa tarea, creo, cerca del año 2008… me comprometí y ¡me casé!... ja ja ja. Y sé que no habrá divorcio salvo que me saquen de patitas a la calle. Ni siquiera encararía una separación de mutuo acuerdo :::blush:::… ja ja ja. Tampoco haría abandono del hogar o desistiría. En todos estos años tuve algunas discontinuidades inevitables… alguna merma involuntaria. Pero he leído tantos trabajos, intentos y Poemas de Amor, que creo que destilo a “Eros”… por todos los poros :::gafas1:::.
Desde el 2010 dejé de escribir asiduamente. Es decir, dejé de bosquejar mis propios intentos poéticos. Porque el trabajo académico y el consultorio me sustrajeron energías. Pero no me restringí –drásticamente, al menos – como juramusa. Ni lo haré mientras… haya energías y sobreviva el espacio para aplicarlas. Le tengo tanto afecto a mi desempeño que no cabe en mí fantasear con su evaporación. Con el correr del tiempo descuidé –y pido disculpas por ello al equipo de conducción y administrativo de MP – mis tareas de moderación “normativas” y otras participaciones relativas a la valoración de otras tareas juramusas. Y es que debí optar, por mis actividades laborales, y elegí la lectura responsable del fecundísimo foro de los amorosos. Aun en detrimento de mi propia producción. No importa: la poesía siempre está, sabe esperar, hasta que un día fluye más allá de cualquier barrera u obstáculo.
Estoy celebrando y lo quería compartir. Seis años es mucho tiempo y en mi vida ocurrieron –naturalmente – innumerables situaciones, cambios, crisis, encuentros y emergencia de vivencias, durante los mismos. Considero que crecí más como juramusa que como “poeta”. Hallé una labor inmensamente creativa y enriquecedora en la reescritura de trabajos valiosos pero con problemas formales. Pido disculpas, también, a todos los que resultaron “afectados” por mi faena obsesiva –más que perfeccionista, procuradora de los mejores modos usos de nuestra lengua en sus facetas expresivas. Es decir, espero que comprendan la intención de acercarme al hecho de preseleccionar composiciones, en lo posible, sin fallas, y a veces sin permiso previo.
Durante estos seis años construí también no pocos vínculos con ciertas almas y hasta con criaturas de carne y hueso de este hábitat. Muchas de ellas ya volaron, o están por hacerlo… otras, empero, vendrán o volverán. No fue poco lo que MP me dio en ese sentido: a ese nivel soy una verdadera afortunada. Gané vínculos que transcienden en el tiempo. Contados con los dedos, es cierto. Y es que somos una inmensidad y ya se sabe: el que mucho abarca, poco aprieta. Ello no implica que hoy, que celebro esta experiencia tan valiosa, los apriete a todos en mi corazón y los abarque en un brindis simbólico.
Tengo seis añitos ya. Siempre se puede ser alguien, en fin, que dé sus primeros pasos en algo. Estoy por empezar la escolaridad primaria :::sonreir1:::. Prometo que lo haré apostando a lo que he dado en llamar la “alfabetización poética”. Es algo que ha ido gestándose naturalmente aquí y por lo que me siento todavía, mucho más agradecida a MP.
Gracias por aguantarme, compañeros. Por darme lugar y por NO ser -exclusivamente - un espacio de escritura poética.
Saludos para todos y –si no nos cruzamos – el mejor de los años que se aproxima.
Viva la Poesía, Carajo.
Ciela de Buenos Aires.
Fueron años de mucha interacción con la escritura poética. De un intercambio sustancioso y fecundo con picos de intensa dedicación. No sólo leía a los poetas consagrados, comencé a impregnarme de los intentos de muchos que –como yo – nos declaramos amantes de la poesía. Millares de voces –efímeras o perennes – detrás de una misma pulsión: la de ser escuchados-leídos y generar alguna resonancia en el otro. Conforme escribía, leía y viceversa. Así, un día, me convertí en parte del Jurado de la Musa (me arrogo con orgullo la creación del término condensado de “juramusos”
Desde el 2010 dejé de escribir asiduamente. Es decir, dejé de bosquejar mis propios intentos poéticos. Porque el trabajo académico y el consultorio me sustrajeron energías. Pero no me restringí –drásticamente, al menos – como juramusa. Ni lo haré mientras… haya energías y sobreviva el espacio para aplicarlas. Le tengo tanto afecto a mi desempeño que no cabe en mí fantasear con su evaporación. Con el correr del tiempo descuidé –y pido disculpas por ello al equipo de conducción y administrativo de MP – mis tareas de moderación “normativas” y otras participaciones relativas a la valoración de otras tareas juramusas. Y es que debí optar, por mis actividades laborales, y elegí la lectura responsable del fecundísimo foro de los amorosos. Aun en detrimento de mi propia producción. No importa: la poesía siempre está, sabe esperar, hasta que un día fluye más allá de cualquier barrera u obstáculo.
Estoy celebrando y lo quería compartir. Seis años es mucho tiempo y en mi vida ocurrieron –naturalmente – innumerables situaciones, cambios, crisis, encuentros y emergencia de vivencias, durante los mismos. Considero que crecí más como juramusa que como “poeta”. Hallé una labor inmensamente creativa y enriquecedora en la reescritura de trabajos valiosos pero con problemas formales. Pido disculpas, también, a todos los que resultaron “afectados” por mi faena obsesiva –más que perfeccionista, procuradora de los mejores modos usos de nuestra lengua en sus facetas expresivas. Es decir, espero que comprendan la intención de acercarme al hecho de preseleccionar composiciones, en lo posible, sin fallas, y a veces sin permiso previo.
Durante estos seis años construí también no pocos vínculos con ciertas almas y hasta con criaturas de carne y hueso de este hábitat. Muchas de ellas ya volaron, o están por hacerlo… otras, empero, vendrán o volverán. No fue poco lo que MP me dio en ese sentido: a ese nivel soy una verdadera afortunada. Gané vínculos que transcienden en el tiempo. Contados con los dedos, es cierto. Y es que somos una inmensidad y ya se sabe: el que mucho abarca, poco aprieta. Ello no implica que hoy, que celebro esta experiencia tan valiosa, los apriete a todos en mi corazón y los abarque en un brindis simbólico.
Tengo seis añitos ya. Siempre se puede ser alguien, en fin, que dé sus primeros pasos en algo. Estoy por empezar la escolaridad primaria :::sonreir1:::. Prometo que lo haré apostando a lo que he dado en llamar la “alfabetización poética”. Es algo que ha ido gestándose naturalmente aquí y por lo que me siento todavía, mucho más agradecida a MP.
Gracias por aguantarme, compañeros. Por darme lugar y por NO ser -exclusivamente - un espacio de escritura poética.
Saludos para todos y –si no nos cruzamos – el mejor de los años que se aproxima.
Viva la Poesía, Carajo.
Ciela de Buenos Aires.
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