Rosa de la Aurora
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡PROVÓCAME, LUNA!
¡Provócame, luna!
al franquear mis montañas,
rocíame del éter azul, brillante escarlata,
serena mi piel con tus destellos de plata,
infringe esta prenda blanca de playa.
Como un cordón extenso y blando,
ata mí amor, de la rama de su alma,
en corceles de dulce espuma,
entrégamelo sobre la playa.
Con una alianza hecha de estrellas,
uniremos nuestras almas,
y un cangrejo por testigo
soplará de prisa las cálidas brazas,
pasión que despierta la luna
y sobre nuestros papiros traza.
Vaivén bajo el ombligo
Y
fuente de amor
Amor que nuestras almas engarza.