Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alguna vez, yo creo que todos hemos luchado por una causa perdida, le invertimos tiempo, fuerzas, amor, y todo lo bueno que puede nuestro corazón engendrar...pasa el tiempo y vamos venciendo obstáculos, perdonando, lastimándonos...y dejamos alma y piel por ese amor, pero el tiempo y los resultados siempre son adversos, apostamos todo por alguien que jamás nos amará igual... y es cuando nos damos cuenta que luchamos por algo que al final resultó ser simplemente,nuestra mentira favorita...un poema que escribí hace algún tiempo, para aquellos que les gusta las letras melancólicas...
ojalá les guste...
Fuiste lo más bonito que podría haber soñado,
pero por amarte tanto, perdí la visión de la realidad,
junto a ti, quise vivir para siempre enamorado,
te convertiste en mi mentira favorita, esa es la cruda verdad.
La mentira favorita que me encantaba repetirme,
mi hermoso pretexto de amor para soportar lastimarme,
y aunque las hondas heridas me hacen arrepentirme,
yo quise hacerlo todo, para que tú llegaras a amarme.
Mi mentira favorita, luché tanto por volverte verdad,
te amé con mi vida y tu no me amaste ni la mitad,
fuiste mi falacia bendita, que tantas veces me creí,
yo te amaba tanto, y tu no dabas un centavo por mí.
Ya ha pasado el tiempo y hoy me acaricia la calma,
fuiste una causa perdida, por la que apostaba mi alma,
no puedo olvidar que un día como verdad absoluta te creí
y solo fuiste mi mentira favorita… por eso nunca te perdí…
ojalá les guste...
Fuiste lo más bonito que podría haber soñado,
pero por amarte tanto, perdí la visión de la realidad,
junto a ti, quise vivir para siempre enamorado,
te convertiste en mi mentira favorita, esa es la cruda verdad.
La mentira favorita que me encantaba repetirme,
mi hermoso pretexto de amor para soportar lastimarme,
y aunque las hondas heridas me hacen arrepentirme,
yo quise hacerlo todo, para que tú llegaras a amarme.
Mi mentira favorita, luché tanto por volverte verdad,
te amé con mi vida y tu no me amaste ni la mitad,
fuiste mi falacia bendita, que tantas veces me creí,
yo te amaba tanto, y tu no dabas un centavo por mí.
Ya ha pasado el tiempo y hoy me acaricia la calma,
fuiste una causa perdida, por la que apostaba mi alma,
no puedo olvidar que un día como verdad absoluta te creí
y solo fuiste mi mentira favorita… por eso nunca te perdí…
Última edición: