Hoover White
Poeta adicto al portal
Oprimí las esencias de un ayer
y era toda triste, toda agónica.
Vertí mil lágrimas de encanto
y se hicieron hojas de papel.
A veces siento como te extraño
en copos de dicha infinita,
a veces hurgo entre mis labios
tu miel de flor purpurina.
Como mueren los ríos mueren mis sueños,
la fe y la espiga floreciente de ilusión,
pero en la arquitectura de la vida
¨uno es el arquitecto y su propio dueño¨
De noche tuve tinta tan ida
que se me iba por el papel
y en versos tan lóbregos y desconsolados,
escribí: es vil el dolor y aun más el ayer.
Un día, dije alegre: el amor es tan común
como la rosa y el clavel.
Otro día, dije triste: y tan portentoso es
cuando amas a una mujer.
Todo lo era yo, todo lo era ella:
luz, fuego, arte y pincel.
¡Oh, ninfa de mis versos de oro!
Amarte fue un placer.
Entre esta primavera hay bastas esencias:
lirios, querubines, tulipanes y jazmín,
entre ello, el dulcedumbre perfume
que hoy me recuerda a ti.
Por doquier el corazón siempre es divino,
diáfano, sobrio y justo,
y una voz sabia y perenne que te dice:
Calma... el dolor nunca es infinito.
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