Jorge Buckingham
Poeta recién llegado
Es el destino una sombra que acusa,
el filo intermitente de una espada;
el beso de una flama que siempre despega,
para disolver el conjunto de representaciones.
Es mejor olvidar los grises asteriscos,
es más saludable criticar desde afuera,
y permitir que los dioses recuperen su espalda:
tiempos y orondos reflejos.
En una palabra capital,
nacen las primeras veleidades;
amistades que son y no son,
y el marco estrecho desnuda capullos.
Es el costado un eterno blasón
que padece de nuncas;
brújulas que apuntan hacia la Nada,
corpúsculos y duras memorias.
El alma es fiera y partida:
es una estrella que ríe y sigue creciendo.
el filo intermitente de una espada;
el beso de una flama que siempre despega,
para disolver el conjunto de representaciones.
Es mejor olvidar los grises asteriscos,
es más saludable criticar desde afuera,
y permitir que los dioses recuperen su espalda:
tiempos y orondos reflejos.
En una palabra capital,
nacen las primeras veleidades;
amistades que son y no son,
y el marco estrecho desnuda capullos.
Es el costado un eterno blasón
que padece de nuncas;
brújulas que apuntan hacia la Nada,
corpúsculos y duras memorias.
El alma es fiera y partida:
es una estrella que ríe y sigue creciendo.