coral
Una dama muy querida en esta casa.
Nada vuelve y todo se detiene
Nada vuelve y todo se detiene
en la atmósfera del tiempo,
como una esfinge de arcanos tiempos,
enterradas en las bravas arenas del
los tiempos de los dioses milenarios
carcomidos por los vientos.
enterradas en las bravas arenas del
desierto, guardando las tumbas
de los faraones, queriendo sobrepasar
de los faraones, queriendo sobrepasar
los tiempos de los dioses milenarios
carcomidos por los vientos.
Nada vuelve y vuela el tiempo
y yo, hecha tumba de calor y hielo,
esperando detener el tiempo,
esperando detener el tiempo,
momificando en mi todo sentimiento,
¡enterrándolo en doradas tierras
de las ardientes arenas secas!
de agún desiertos, sin oasis,
de las ardientes arenas secas!
de agún desiertos, sin oasis,
que den vida a esta vida de quimeras,
sin agua cristalina ni palmeras.
sin agua cristalina ni palmeras.
¡Y soplan tormentas de arena,
que ahogan la poca vida de mi vida!
sepultándome por décadas
que ahogan la poca vida de mi vida!
sepultándome por décadas
en una misma agonía.
Nada pasa, nada vuelve y todo se agita,
pero no se olvida¡ porque es la vida misma!
solitaria, carcomida entre montañas de arena,
pero no se olvida¡ porque es la vida misma!
solitaria, carcomida entre montañas de arena,
como esfinge milenaria¡ pero con la misma pena!
Prudencia Arenas
Coral.