iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una ladera va por tu boca,
disimulada por la mueca
de tu sonrisa.
A veces no es ladera, es un planeta
que orbita siempre
al lado de mis ojos.
Vas caminando con los pies abiertos
sobre el fuego
como si hubieras sido
eternamente un demonio
que no olvida los pasos
de vuelta al infierno.
Pero vas, como planeta
que descubre otro universo y se escapa.
Vas de bocas cubierto, de laderas y sonrisas
que hablan de cuando amabas,
de cuando cantabas en otras lenguas.
Y yo, mudo metal afilado por las piedras,
finjo ser un poco de ceniza.
disimulada por la mueca
de tu sonrisa.
A veces no es ladera, es un planeta
que orbita siempre
al lado de mis ojos.
Vas caminando con los pies abiertos
sobre el fuego
como si hubieras sido
eternamente un demonio
que no olvida los pasos
de vuelta al infierno.
Pero vas, como planeta
que descubre otro universo y se escapa.
Vas de bocas cubierto, de laderas y sonrisas
que hablan de cuando amabas,
de cuando cantabas en otras lenguas.
Y yo, mudo metal afilado por las piedras,
finjo ser un poco de ceniza.