Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todavía recuerdo, en lo frío del colchón,
tu mirada de niña y tu cuerpo dándome calor,
aún te recuerdo en cada frase y en cada canción,
y estás conmigo cada minuto, en cada rincón.
Éramos tu y yo, solo dos, éramos polen y flor,
autores de las más maravillosas noches,
fuimos el vivo retrato de lo que es el amor,
amándonos en tu cama, el suelo o en el coche.
Éramos dos, más que fuego y pasión,
más que un torrente de besos y caricias,
entre nosotros no había gota de malicia,
vivíamos para el otro, moríamos por amor.
Éramos nuestra devoción, nuestro pan de cada día,
éramos dos, y nos amamos por más de dos años,
fuimos dos chiquillos jugando con nuestra niñería,
fuimos más que amor y ahora sólo somos dos extraños .
tu mirada de niña y tu cuerpo dándome calor,
aún te recuerdo en cada frase y en cada canción,
y estás conmigo cada minuto, en cada rincón.
Éramos tu y yo, solo dos, éramos polen y flor,
autores de las más maravillosas noches,
fuimos el vivo retrato de lo que es el amor,
amándonos en tu cama, el suelo o en el coche.
Éramos dos, más que fuego y pasión,
más que un torrente de besos y caricias,
entre nosotros no había gota de malicia,
vivíamos para el otro, moríamos por amor.
Éramos nuestra devoción, nuestro pan de cada día,
éramos dos, y nos amamos por más de dos años,
fuimos dos chiquillos jugando con nuestra niñería,
fuimos más que amor y ahora sólo somos dos extraños .
Última edición: