danie
solo un pensamiento...
Cálida brisa del norte,
céfiro crepuscular
de las alas doradas
y de un cielo vespertino,
de tintes azules y floridos
que impregnan los terruños,
las selvas vírgenes
y las cárcavas marinas.
Tórrido hálito de un beso
que navega en mi vientre,
que busca el claro espejo
del solsticio de los cuerpos,
laguna en la que nadan los cisnes
colmados de deseos,
los roces en las pálidas pieles,
los astros clamando el poniente.
Viaje de los santos óleos,
bálsamo de llagas
y del orfeón que duerme
a las líricas arpas.
Soplo de arena que cala
el casto pecho
y que da una dosis de esperanza
a mi cohibida alma.
Tropical tifón que se decanta
en la durmiente de la cerrazón
y en mi póstumo entierro.
Réquiem de un corazón
y su quimera elegía
danzante en la noche
pintada de tu rostro bermejo.
Dentro de mi oportuna tumba
contemnplo el semblante de la elegía
del poniente de esos besos.
céfiro crepuscular
de las alas doradas
y de un cielo vespertino,
de tintes azules y floridos
que impregnan los terruños,
las selvas vírgenes
y las cárcavas marinas.
Tórrido hálito de un beso
que navega en mi vientre,
que busca el claro espejo
del solsticio de los cuerpos,
laguna en la que nadan los cisnes
colmados de deseos,
los roces en las pálidas pieles,
los astros clamando el poniente.
Viaje de los santos óleos,
bálsamo de llagas
y del orfeón que duerme
a las líricas arpas.
Soplo de arena que cala
el casto pecho
y que da una dosis de esperanza
a mi cohibida alma.
Tropical tifón que se decanta
en la durmiente de la cerrazón
y en mi póstumo entierro.
Réquiem de un corazón
y su quimera elegía
danzante en la noche
pintada de tu rostro bermejo.
Dentro de mi oportuna tumba
contemnplo el semblante de la elegía
del poniente de esos besos.