bylfnyat
Poeta recién llegado
¿Y dónde quedaron mis latidos?
El cielo ya no es testigo
de la cosecha que sembró mi alma
de las cenizas que lloró el alba.
Se acabó el momento oportuno
el calor se evaporó taciturno
en tus ojos y tu mirada palpitante
se volvieron dos amantes
huyendo del tornado del desamor.
Y de balcón a balcón se acabó la voz
la luz se difuminó y en mis sueños tú
mirabas a ese corazón deseoso que te observaba;
pero mi corazón sangraba y mis pupilas se dilataban.
El tiempo casi acaba con mi vida
pero el cielo se resplandecía
con ese amor que tú ya no merecías.
La lluvia se volvió ácido
el tiempo no me perdonó.
El callado destino se marchó
y el pasado se apropió de lo que nunca fue
el presente se volvió nebuloso y con ello se largó.
Y la muerte será un descanso
para la fina dicha que se marchitó;
sanas estarán mis heridas
y ahora con ellas me marcho yo.
El cielo ya no es testigo
de la cosecha que sembró mi alma
de las cenizas que lloró el alba.
Se acabó el momento oportuno
el calor se evaporó taciturno
en tus ojos y tu mirada palpitante
se volvieron dos amantes
huyendo del tornado del desamor.
Y de balcón a balcón se acabó la voz
la luz se difuminó y en mis sueños tú
mirabas a ese corazón deseoso que te observaba;
pero mi corazón sangraba y mis pupilas se dilataban.
El tiempo casi acaba con mi vida
pero el cielo se resplandecía
con ese amor que tú ya no merecías.
La lluvia se volvió ácido
el tiempo no me perdonó.
El callado destino se marchó
y el pasado se apropió de lo que nunca fue
el presente se volvió nebuloso y con ello se largó.
Y la muerte será un descanso
para la fina dicha que se marchitó;
sanas estarán mis heridas
y ahora con ellas me marcho yo.