Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
Jorge Lemoine y Bosshardt
Este amor caliente
Gracias por mi alma desnuda
por mi mente con fuentes
donde surgen lagartos de diamante
que hacen el amor como suicidas
hasta evaporarse
Gracias por este dolor
insoportable por esta dulzura
incandescente
Gracias por poder volar
como un demente
con los pies atados
y los ojos pisoteados por la gente
Gracias por la palabra gracias
por este amor caliente
por este cuerpo mío
de praderas enamoradas
Gracias por poder pensarte
por poder creerte
por imaginarte
con locura candente
por besar el aire
o arrancar estrellas
o explotar en mil avispas
de repente.
Gracias hembra constelada
por tus abismos de amor
que me perduran
Gracias por tu boca sin fronteras
habitada
Gracias por tu aliento donde viven
mil planetas
Gracias por tu mirada
innumerable, incontenible
que todo lo bebe
como una infinita ciénaga
Gracias por estar locos
por poder descalzarnos
los dos juntos
para entrar a un templo
donde entran solamente
a casarse las estrellas.
Gracias por mi alma desnuda
¿cómo podría si no
decir cosas como ésta?
Usando ademanes de poesía
con mis torpes manos de madera.
Francisco Lechuga Mejia:
Te quiero
por ejemplo para guiar tu mano sobre
una hoja de papel en blanco en donde
escribas un recuerdo fresco, uno antiguo,
la nueva antología de versos en donde
reinvento tu paso por mi sino,
una hoja de papel de arroz y
miel que tus manos conviertan
en el bajel que zarpe con viento y
llamas en las velas sobre las olas de tu amar
sin mí sin horizontes ni aliento,
para crear el último recuerdo que despierte
por las noches con los últimos ladridos de los perros
cuando se asome y no la luna,
para sacar por el ombligo los rastros
de las mariposas con todo y
sus capullos y
escoger con tiento las últimas palabras
para embriagarnos y
morir de nada
te quiero a mi lado para explicar el canto
de las hojas secas en el parque mientras las pisamos,
te quiero porque sí y
por qué no sí conocemos juntos nuestros puntos
intermedios con todas sus tonalidades, porque ya hemos
recorrido todos los caminos de las simas a las cimas
de la mano y con las manos y si y no nos extraviamos…
Coral
¡Ay quien pudiera!
¡Ay! quien pudiera arrebatar al tiempo
esos amores con sabor a versos,
rodando aros por los floridos campos,
correteando las comentas con el viento.
¡Ay! quien pudiera devolver los sueños,
escribir en las paredes un te quiero,
inocencia de unos años lejos,
como lejos se quedaron los recuerdos.
¡Ay! quien pudiera correr
por la escalera de madera
ya carcomida por el tiempo;
tan sólo quedan los maderos viejos
donde se prende la enredadera y mis recuerdos.
Pero... recuerdo a un jovencillo delicado,
que tocaba su guitarra en mi ventana,
sus ojos eran tan oscuros como la misma
aurora en la mañana.
¡Ay! quien pudiera devolver el tiempo...
pintar de corazones el cuaderno,
y ver trepar por los balcones
aquel chiquillo...para robarme un beso.
Este amor caliente
Gracias por mi alma desnuda
por mi mente con fuentes
donde surgen lagartos de diamante
que hacen el amor como suicidas
hasta evaporarse
Gracias por este dolor
insoportable por esta dulzura
incandescente
Gracias por poder volar
como un demente
con los pies atados
y los ojos pisoteados por la gente
Gracias por la palabra gracias
por este amor caliente
por este cuerpo mío
de praderas enamoradas
Gracias por poder pensarte
por poder creerte
por imaginarte
con locura candente
por besar el aire
o arrancar estrellas
o explotar en mil avispas
de repente.
Gracias hembra constelada
por tus abismos de amor
que me perduran
Gracias por tu boca sin fronteras
habitada
Gracias por tu aliento donde viven
mil planetas
Gracias por tu mirada
innumerable, incontenible
que todo lo bebe
como una infinita ciénaga
Gracias por estar locos
por poder descalzarnos
los dos juntos
para entrar a un templo
donde entran solamente
a casarse las estrellas.
Gracias por mi alma desnuda
¿cómo podría si no
decir cosas como ésta?
Usando ademanes de poesía
con mis torpes manos de madera.
Francisco Lechuga Mejia:
Te quiero
por ejemplo para guiar tu mano sobre
una hoja de papel en blanco en donde
escribas un recuerdo fresco, uno antiguo,
la nueva antología de versos en donde
reinvento tu paso por mi sino,
una hoja de papel de arroz y
miel que tus manos conviertan
en el bajel que zarpe con viento y
llamas en las velas sobre las olas de tu amar
sin mí sin horizontes ni aliento,
para crear el último recuerdo que despierte
por las noches con los últimos ladridos de los perros
cuando se asome y no la luna,
para sacar por el ombligo los rastros
de las mariposas con todo y
sus capullos y
escoger con tiento las últimas palabras
para embriagarnos y
morir de nada
te quiero a mi lado para explicar el canto
de las hojas secas en el parque mientras las pisamos,
te quiero porque sí y
por qué no sí conocemos juntos nuestros puntos
intermedios con todas sus tonalidades, porque ya hemos
recorrido todos los caminos de las simas a las cimas
de la mano y con las manos y si y no nos extraviamos…
Coral
¡Ay quien pudiera!
¡Ay! quien pudiera arrebatar al tiempo
esos amores con sabor a versos,
rodando aros por los floridos campos,
correteando las comentas con el viento.
¡Ay! quien pudiera devolver los sueños,
escribir en las paredes un te quiero,
inocencia de unos años lejos,
como lejos se quedaron los recuerdos.
¡Ay! quien pudiera correr
por la escalera de madera
ya carcomida por el tiempo;
tan sólo quedan los maderos viejos
donde se prende la enredadera y mis recuerdos.
Pero... recuerdo a un jovencillo delicado,
que tocaba su guitarra en mi ventana,
sus ojos eran tan oscuros como la misma
aurora en la mañana.
¡Ay! quien pudiera devolver el tiempo...
pintar de corazones el cuaderno,
y ver trepar por los balcones
aquel chiquillo...para robarme un beso.
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