Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El general y su espejo
Me cago en todos los días,
coronel delgado,
-dijo el general obeso-
y contestó el capitán ridículo:
Para ser feliz, mejor creer.
La desdicha nos iguala
si la fortuna lo permite,
mi general.
Si me permite,
general,
yo, como coronel,
me cuesta llegar
a lo obeso de usted
y al ridículo del capitán.
Quedaron los tres
como suspendidos,
y entró el sargento mayor
afrontando a los del espejo.
Me cago en todos los días,
coronel delgado,
-dijo el general obeso-
y contestó el capitán ridículo:
Para ser feliz, mejor creer.
La desdicha nos iguala
si la fortuna lo permite,
mi general.
Si me permite,
general,
yo, como coronel,
me cuesta llegar
a lo obeso de usted
y al ridículo del capitán.
Quedaron los tres
como suspendidos,
y entró el sargento mayor
afrontando a los del espejo.