Lourdes C
POETISA DEL AMOR
​
6.63 – POSTRADO DE HINOJOS
Dices que al llegar a mi lado
te postrarías de hinojos,
para llenar de besos
y caricias mi alma,
degustar de mi cáliz
el néctar que tanto anhelas
y hacer de mi la mujer
más feliz y dichosa.
Yo te envío suspiros
que brotan del corazón,
cual palomas blancas
henchidas de amor,
también te mando besos
impregnados de dulce miel,
llenos de un fuego intenso
que calcina la piel.
Dices que al estar unidos
no me dejarías partir,
me encerrarías en tu pecho
pa’ demostrarme tu amor,
presa quiero estar
en tus brazos,
-adheridos piel con piel-
como si fueran una sola
entre tu cuerpo y el mío.
Ríos llenos de ternura,
fuego intenso y gran amor,
corren por mi cauce
para llegar a tu altar,
quiero darte de beber
el agua de mi fuente,
para calmar esa sed
que abrasa tus sentidos,
por la enorme necesidad,
que de mis besos tienes.
Te entrego el néctar sagrado
en cada uno de mis besos,
mis caricias y mi ternura,
toda mi alma es tuya
y me entrego a ti sin reservas,
mi cuerpo te pertenece,
desde el día que vi
por vez primera,
tus ojos seductores,
tus labios sedientos
y tus brazos extendidos,
cual abrigo para mi alma.
Quiero calmar la sed
que hay en tu alma,
bebe de mi cauce,
todo en él es para ti,
te lo brindo en mis besos
y el fuego abrasador
que hay en mi sangre,
todo causado por
las ansias locas,
de entregarme
-en cuerpo y alma-
al hombre que tanto amo,
el que me ha conquistado
con su cariño y ternura
y tú bien lo sabes,
que ese hombre, eres tú.
Lourdes C
Enero 16, 214
6.63 – POSTRADO DE HINOJOS
Dices que al llegar a mi lado
te postrarías de hinojos,
para llenar de besos
y caricias mi alma,
degustar de mi cáliz
el néctar que tanto anhelas
y hacer de mi la mujer
más feliz y dichosa.
Yo te envío suspiros
que brotan del corazón,
cual palomas blancas
henchidas de amor,
también te mando besos
impregnados de dulce miel,
llenos de un fuego intenso
que calcina la piel.
Dices que al estar unidos
no me dejarías partir,
me encerrarías en tu pecho
pa’ demostrarme tu amor,
presa quiero estar
en tus brazos,
-adheridos piel con piel-
como si fueran una sola
entre tu cuerpo y el mío.
Ríos llenos de ternura,
fuego intenso y gran amor,
corren por mi cauce
para llegar a tu altar,
quiero darte de beber
el agua de mi fuente,
para calmar esa sed
que abrasa tus sentidos,
por la enorme necesidad,
que de mis besos tienes.
Te entrego el néctar sagrado
en cada uno de mis besos,
mis caricias y mi ternura,
toda mi alma es tuya
y me entrego a ti sin reservas,
mi cuerpo te pertenece,
desde el día que vi
por vez primera,
tus ojos seductores,
tus labios sedientos
y tus brazos extendidos,
cual abrigo para mi alma.
Quiero calmar la sed
que hay en tu alma,
bebe de mi cauce,
todo en él es para ti,
te lo brindo en mis besos
y el fuego abrasador
que hay en mi sangre,
todo causado por
las ansias locas,
de entregarme
-en cuerpo y alma-
al hombre que tanto amo,
el que me ha conquistado
con su cariño y ternura
y tú bien lo sabes,
que ese hombre, eres tú.
Lourdes C
Enero 16, 214
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