rafael tato
Poeta fiel al portal
Silenciosa con tu rostro de mar desterrado
llegas excomulgada por esas cosas de la vida,
en límite suicida del instante deshuesado
regresas trasteando de las penas sus heridas.
¡Ay mujer! lo que aprendiste de memoria ¡se te olvidó!
te hiciste luna mundana en noches de pupilas enfermas,
esponja de suplicios exprimieron en ti los jinetes de las sombras,
sobre ti descalzó el mundo su peso y su maldad como un emblema.
Lúgubre bostezo se percibe en la cruz de tu mirada...
¿Acaso sedienta de sueños fantasías y aventuras
no presentiste el reflejo de la mentira la traición y el engaño?
Noto que ya no existe el vuelo intermitente de tus alas,
ni el temblor de los espejos se refleja en tus ojos yertos;
llegas a mí hambrienta sin luz descorporada medio muerta,
columna, garfio, gajo, ente seco sin sueños y sin anhelos.
Aún así, heme aquí, abrazando tus abismos y tus reflujos,
desclavando tormentas avalanchas de tus huesos rocas,
apagando el cero de la muerte que mutila y deshonra,
absorbiendo el grito letal, inmisericorde que te ahoga.
¡Ay! si supieras que siempre te esperé en el silencio de mis venas,
amurallando abecedarios, palabras, versos, para poder hallarme;
amándote más que el peso del olvido y de la sangre,
sintiéndote mía, con nuevas alas, ilusionada y alucinante.
¡Oh! divina tragedia galopando sobre fiebre que ya se adormece,
policronos sueños en átomos azules de realidades venturosas;
hoy siento tus latidos como un mundo de luz entre mis sienes,
ya no masticas amor mío esa fiebre amarga, que hiere y sofoca.
En el jardín de las finuras tú y yo, en fusión perfecta;
mirándonos en gozo de la espiga y las invisibles formas;
liberaremos nuestras almas en un mundo pleno de ensueño,
en donde penas y espinas, en brazos del amor, ¡se vuelven rosas!
Tato Ospina
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Colombia
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