Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
¡Cuánto nos gustaría
que la muerte fuese un sueño!
porque tanto nos anclamos
en lo efímero del suelo
y vivimos olvidando
lo que ya sabe el recuerdo.
Hemos dejado el alma
en lo turbio y pasajero
que nos cuesta despegarla
cuando el luto hace nuestros
días que son de lágrimas,
horas que son de duelo.
¿No es acaso este camino
un país de forastero?
paso a paso el recorrido
no nos hace duraderos;
somos barro carcomido
por el látigo del tiempo.
¡Cuánto nos gustaría
que la muerte fuese un sueño!
que la muerte fuese un sueño!
porque tanto nos anclamos
en lo efímero del suelo
y vivimos olvidando
lo que ya sabe el recuerdo.
Hemos dejado el alma
en lo turbio y pasajero
que nos cuesta despegarla
cuando el luto hace nuestros
días que son de lágrimas,
horas que son de duelo.
¿No es acaso este camino
un país de forastero?
paso a paso el recorrido
no nos hace duraderos;
somos barro carcomido
por el látigo del tiempo.
¡Cuánto nos gustaría
que la muerte fuese un sueño!