gilbran
Ernesto Salgari
Ella,
escribe poemas
a los beduinos que rumian soles,
a las noctámbulas gacelas,
que sigilosas
trepan horizontes
como lunas transitando.
Ella,
es instintivamente femenina,
de hombros suaves y blancos
como las arenas
de las dunas que canta,
femenina y generosa
como fogata tribal;
orbitan en sus pupilas
todas las palabras
como líticos
capullos celestiales
y de cada parpadeo
brotan multitud de prodigios
como ríos de soles
o marejadas boscosas.
Ella, dice no dormir
cuando el día renuncia
a la pregunta del ocaso
y que horada en su vigilia
los abismos del mundo.
Le hallo despierta,
nutritiva,
vestida de territorios
vírgenes y solitarios.
Ella es fidedigna.
Solana de pétalos
que enciendes mi voz,
antorcha fragante
que abrazas mi alma.
escribe poemas
a los beduinos que rumian soles,
a las noctámbulas gacelas,
que sigilosas
trepan horizontes
como lunas transitando.
Ella,
es instintivamente femenina,
de hombros suaves y blancos
como las arenas
de las dunas que canta,
femenina y generosa
como fogata tribal;
orbitan en sus pupilas
todas las palabras
como líticos
capullos celestiales
y de cada parpadeo
brotan multitud de prodigios
como ríos de soles
o marejadas boscosas.
Ella, dice no dormir
cuando el día renuncia
a la pregunta del ocaso
y que horada en su vigilia
los abismos del mundo.
Le hallo despierta,
nutritiva,
vestida de territorios
vírgenes y solitarios.
Ella es fidedigna.
Solana de pétalos
que enciendes mi voz,
antorcha fragante
que abrazas mi alma.
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