Estefanía André Feijoó
Poeta recién llegado
Ahora, en este instante, lo más difícil es comenzar a describirte.
Eres la perfección que me empuja a escupir
estos versos irrelevantes e imperfectos.
Eres mar en calma y jinete de tormentas,
nómada creador de hogueras en el hielo.
Náufrago de velero resquebrajado
vuelves sumiso al viento,
convirtiendo en uno solo océanos y desiertos.
Eres el anexo del que se nutren mis anhelos,
punto y a parte de un poema de Quevedo.
Oxígeno que petrifica mis pulmones.
Emociones que se adueñan de mi más oscuro ego,
destierro de cenizas en las más profundas aguas del Estigia.
Eres los ojos que por fin he hallado,
camuflados en la pureza de la luna,
metáfora de poeta carente de pluma,
luz etérea que ilumina mi refugio, mi locura.
Eres aquel que hace palidecer mi piel,
al contacto de tus dedos, escultores de mis composiciones,
al roce de tus labios, que me elevan al universo,
me conceden hacer burla de la taciturnidad del mundo,
regocijándome en tus besos de sabor a triunfo.
Eres los caminos del más complejo laberinto,
y el guía que me regala en sus pisadas la salida.
Eres la recompensa que se encuentra al final
de la más maltrecha escalera.
Eres la ucronía que me hace presa de utopías,
la sangre que vuelve ríos de lava mis mejillas,
eres la impaciencia que engulle las prisas,
alivio de sed en la sequía, placentero ruído
que ahoga el abandono
sobre el que un día derramé mis suspiros.
Eres la razón que empuja a la lógica
a retozar en la sinrazón.
Eres creación y destrucción,
big bang sin ton ni son,
pájaro despojado de alas
capaz de alzar el vuelo sin temor.
Luchador de guerra , murmullo de cañonazos de paz.
Diálogo al unísono sin palabras ni voz.
Eres lo imposible, insensatez que vuelve mi mundo al revés.
Mi más dulce y extravagante droga, déjame acelerar las horas,
arañar el calendario esperando encontrarte al fin,
aturdirme entre tus brazos,
sumirme en la idílica irrealidad de la que me he enamorado.
Aquella que se ha vuelto mi más sincero espejo,
pudiendo contemplarte a través,
a la par que escudriño el ser que durante años he ignorado.
Estefanía André Feijoó. El título, eres tú.
Eres la perfección que me empuja a escupir
estos versos irrelevantes e imperfectos.
Eres mar en calma y jinete de tormentas,
nómada creador de hogueras en el hielo.
Náufrago de velero resquebrajado
vuelves sumiso al viento,
convirtiendo en uno solo océanos y desiertos.
Eres el anexo del que se nutren mis anhelos,
punto y a parte de un poema de Quevedo.
Oxígeno que petrifica mis pulmones.
Emociones que se adueñan de mi más oscuro ego,
destierro de cenizas en las más profundas aguas del Estigia.
Eres los ojos que por fin he hallado,
camuflados en la pureza de la luna,
metáfora de poeta carente de pluma,
luz etérea que ilumina mi refugio, mi locura.
Eres aquel que hace palidecer mi piel,
al contacto de tus dedos, escultores de mis composiciones,
al roce de tus labios, que me elevan al universo,
me conceden hacer burla de la taciturnidad del mundo,
regocijándome en tus besos de sabor a triunfo.
Eres los caminos del más complejo laberinto,
y el guía que me regala en sus pisadas la salida.
Eres la recompensa que se encuentra al final
de la más maltrecha escalera.
Eres la ucronía que me hace presa de utopías,
la sangre que vuelve ríos de lava mis mejillas,
eres la impaciencia que engulle las prisas,
alivio de sed en la sequía, placentero ruído
que ahoga el abandono
sobre el que un día derramé mis suspiros.
Eres la razón que empuja a la lógica
a retozar en la sinrazón.
Eres creación y destrucción,
big bang sin ton ni son,
pájaro despojado de alas
capaz de alzar el vuelo sin temor.
Luchador de guerra , murmullo de cañonazos de paz.
Diálogo al unísono sin palabras ni voz.
Eres lo imposible, insensatez que vuelve mi mundo al revés.
Mi más dulce y extravagante droga, déjame acelerar las horas,
arañar el calendario esperando encontrarte al fin,
aturdirme entre tus brazos,
sumirme en la idílica irrealidad de la que me he enamorado.
Aquella que se ha vuelto mi más sincero espejo,
pudiendo contemplarte a través,
a la par que escudriño el ser que durante años he ignorado.
Estefanía André Feijoó. El título, eres tú.
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