Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuervo4141
Desnude la tibieza de tu piel,
arranque los suspiros de pasión;
cabalgue las noches de lujuria
en el delirio de tu erectil pensamiento.
Hurgue las líneas de tu debilidad,
con la urgencia de tus aguas candentes; en el vaiven de la danza erótica se desplazó la suavidad de mis caderas.
En remanso de río desboco la delicia de los laureles; en traviesa boca las mieles de tus besos con sabor a fuego y pasión.
Despertó la furia del mar en el delirio de los deseos, hurgando las islas vírgenes con la maestría de tus manos urgidas.
Desnudo el delicado velo de sus volcanes en el suave beso de esos labios juguetones.
Delira el paraíso en el castillo sagrado de la princesa conquistada con la osadía del príncipe apasionado.
Desnude la tibieza de tu piel,
arranque los suspiros de pasión;
cabalgue las noches de lujuria
en el delirio de tu erectil pensamiento.
Hurgue las líneas de tu debilidad,
con la urgencia de tus aguas candentes; en el vaiven de la danza erótica se desplazó la suavidad de mis caderas.
En remanso de río desboco la delicia de los laureles; en traviesa boca las mieles de tus besos con sabor a fuego y pasión.
Despertó la furia del mar en el delirio de los deseos, hurgando las islas vírgenes con la maestría de tus manos urgidas.
Desnudo el delicado velo de sus volcanes en el suave beso de esos labios juguetones.
Delira el paraíso en el castillo sagrado de la princesa conquistada con la osadía del príncipe apasionado.
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