poetakabik
Poeta veterano en el portal
Empezaste a bajar cuando subía
la codicia de verte iluminada,
por los rayos del sol que decaía
en tu ocaso de tierra germinada.
Los pájaros volaron hasta el cielo
saludando a las nubes que yacían,
y los campos de espuma desde el suelo
por tu sombra su cobijo padecían.
Poco a poco los cristales de las aguas
opacos se volvieron a mis ojos,
y el fluir del viento en tus enaguas
pareció emerger de los abrojos.
Y se marcho la luz, cayó la noche
y en el negro silencio, se sumergió la vida,
apenas la bocina de algún coche
en eco a una distancia dividida.
Después de un cierto tiempo sin mirarte
un halo apareció con tu figura,
llegando hasta mi mente a imaginarte,
sumida en un desierto de locura.
Y la fiebre remitió al darme cuenta
la sonrisa que a tus ojos acudía,
toda la rapidez se volvió lenta
al notar de ese sueño la osadía.
la codicia de verte iluminada,
por los rayos del sol que decaía
en tu ocaso de tierra germinada.
Los pájaros volaron hasta el cielo
saludando a las nubes que yacían,
y los campos de espuma desde el suelo
por tu sombra su cobijo padecían.
Poco a poco los cristales de las aguas
opacos se volvieron a mis ojos,
y el fluir del viento en tus enaguas
pareció emerger de los abrojos.
Y se marcho la luz, cayó la noche
y en el negro silencio, se sumergió la vida,
apenas la bocina de algún coche
en eco a una distancia dividida.
Después de un cierto tiempo sin mirarte
un halo apareció con tu figura,
llegando hasta mi mente a imaginarte,
sumida en un desierto de locura.
Y la fiebre remitió al darme cuenta
la sonrisa que a tus ojos acudía,
toda la rapidez se volvió lenta
al notar de ese sueño la osadía.