Manuel Avilés Mora
Pluma libre
¡Qué pecados comete sin saberlo
la fiereza del viento por tocarte!
Es pecado su modo de abrazarte
y dejarte desnuda sin quererlo.
Quien pudiera tocarle, sin temerlo,
a tu cuerpo su fino tul del arte;
pues mantiene tu gran virtud, aparte,
de las ganas que siembras de tenerlo.
¡Ay, pequeño joyero de fenicia!
Yo quisiera meterte muy adentro
un amor tan caliente, mi delicia,
que nacieran en tu soñado centro,
mil poemas soltando su caricia
que murieran nadando, mar adentro.
la fiereza del viento por tocarte!
Es pecado su modo de abrazarte
y dejarte desnuda sin quererlo.
Quien pudiera tocarle, sin temerlo,
a tu cuerpo su fino tul del arte;
pues mantiene tu gran virtud, aparte,
de las ganas que siembras de tenerlo.
¡Ay, pequeño joyero de fenicia!
Yo quisiera meterte muy adentro
un amor tan caliente, mi delicia,
que nacieran en tu soñado centro,
mil poemas soltando su caricia
que murieran nadando, mar adentro.
Última edición: